Barcelona tiene un clima extraordinario para cenar o comer al fresco durante escasos periodos en el año. Por más que algunos turistas se empeñen en cenar al fresco el dia de Reyes, y sea por la canícula veraniega, sea por la humedad que acompaña a la ciudad, los meses optimos para disfrutar del aire libre se limitan a Mayo y algunos dias de Junio, y Septiembre mediados y final con algunos dias de Octubre. Hemos visitado Vivanda tres veces en 10 dias. En dos casos al mediodia, y en el tercero, de noche. La terraza sigue siendo un auténtico pequeño paraiso en Sarrià. Pero, lo que mas me agrada, es que tras largo tiempo sin visitarlos, su calidad se mantiene impertérrita. En los tres casos no he llegado a pagar 50 euros por persona, con botella de vino o cava incluida (en el cava u Llopart Brut Nature rayando a gran altura) y en los tres casos incluyendo postre y copa (desde Par Naranja, a Baines pacharán o un pedro ximenez más que loable).
La comida, basada en pequeñas raciones, que pueden servir de entrante picando, o ir hacia un segundo más consistente. Extraordinarias las burratas con tomate y olivas (es la temporada y el lugar perfecto), pero tambien excelelntes las anchoas (creo que Sanfilippo o Nardin, no recuerdo), un pan de coca muy rico, un steak tartar preparado al gusto, o una ensaladilla zarautz (una rusa con una gilda, vamos...). Algunos arroces, asi y como piezas de pescado fresco que preparan con sencillez (segun el dia), dan el broche a esta fenomenal dirección.
Pocas veces repito o tripito, pero el impacto de mi primera revisita, llevó a la segunda y a la tercera...
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