Creo que sigue sin editarse el tema de comer por las carreteras principales de España, que con las autovías y autopistas se hace complicado salvo paradas en zonas de repostaje de combustible. Esta aportación va por si circulas por el noroeste de la M-50 en dirección norte/sur ya que muy cerca de la autovía encuentras este local que en realidad es un traslado del antiguo Restaurante La Cañada abierto por los años 70s y que se fue ganando poco a poco fama por su buen cocido de la mano de Agustín Verdasco.
Este local dispone de una sala en planta baja (creo que otra en planta superior) con la barra a la izquierda de la entrada que aboca a un comedor en rectángulo con un amplio mirador acristalado y amplias mesas con mantel y servilletas de tela, vajilla cubiertos y copas más que correctas, con un buen servicio de sala a cargo de su hija (creo) que se basta y sobra para estas mesas. La clientela muy mayoritaria de la zona y pocos que pasaban por allí.
La carta de bebidas bastante completa, de corte clásico y con precios por debajo de la media (Pago de Carraovejas 48€) sobre todo en los de precio medio alto. Carretera manda y me quedo con un doble de cerveza y un agua con gas que resultó una Solán de Cabras de 75 cl, que casi me hace parar antes de meta.
La carta de comidas es amplísima (no es un restaurante de carretera de menú y platos combinados) pero aquí vengo a tiro fijo: su afamado cocido que empezó, tras un aperitivo (1,90€) de unas buenas aceitunas gordal sin hueso y un cestillo de un pan nada destacable, pasamos a lo contundente en dos vuelcos:
. sopa de cocido: unos fideos en escasísimo caldo blanco quedan a la espera de la llegada del cocido en su pequeña tinaja de barro para escurrirle el caldo y aquí si llega la esencia en el primer vuelco: intenso sabor, bien desgrasado. Hay opción de sin fideos. Muy bien.
. cocido: garbanzos en su punto de cocción (enteros y blandos), carnes, tocino, algo de patata bien hervida pero entera, jamón, chorizo... y la col aparte (por si hay quien no la quiere) más una salsa de tomate rallado casera y un platito con cebolla cruda y piparras en cantidad.
. buñuelos de manzana: especialidad de la casa y merecen mucho la pena. Un par de buñuelos prácticamente caramelizados, que los hace muy crujientes, con un relleno de manzana asada y un par de "pegotitos" de nata que no solo adorna sino que aportan para mezclar. Imprescindibles.
No hubo café ni sobremesa que la autovía se va llenando conforme avanza la tarde.
cocido
sopa
extras
postre
comedor
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