Parece que Muka es algoa sí como cenizas o brasas en euskera francés. Es lo que trabajan , lo que buscan. Aduritz , parece que ha influido algo en este restaurante amplio , luminoso y apetecible de Donosti , aunque como nos dijeron , a diferencia de Mugaritz , nos centramos en el producto, no lo distorsionamos( me encantó, ésto..), Menú de 62 y a diferencia de lo que suele ser habitual , va de menso a más. Entrantes sencillos( cogollos, pimientos asados), con un curioso pan a la brasa con berenjena, remolacha asada y una espuma cítrica de sardinas... para untar y disfrutar. Comienzan los segundos, con una delicadísima anchoa cítrica ( no vista hasta ahora) y unas navajas en salsa verde, soberbias . Un bonito con jugo de tomate con algo más que no recuerdo , excelente .Cerdo ibérico con trompetillas escabechadas( primoroso contraste..). Finalizas con con una riquísima crema de calabaza y helado de almendras tostado. Me encantó su filosofía de cocina, el producto directo , sin apenas intervención, con la cocina y la intervención en segundo plano pero muy presente en los segundos. Excelente carta de vinos , cuidada y seleccionada , apostando por la tierra pero también mirando fuera. El servicio variopinto , había de todo. La chica que nos atendió en al mesa: muy amable, educada y con conocimiento. La chica que nos cobró: todo lo contrario, bueno no sé si no tenía conocimiento ya que no nos brindó la posibilidad de saberlo. Había otra persona a caballo entre las dos. Grata experiencia ,recomendable
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.