Local ubicado en el barrio de Benimaclet, espacioso y luminoso, con decoración tipo asador castellano. Tiene en zona peatonal unas cuantas agradables mesas en el exterior. A la entrada y a la izquierda tiene una barra de servicio y junto a ella un salón comedor muy amplio y al fondo a la derecha el enorme espacio dedicado a las brasas. Un hilo musical que en nuestra zona estaba algo elevado.
Nos situamos alejados de las mismas pero la verdad es que entre poca gente (pocas brasas) y una buena ventilación no se notaba para dar la presencia de fuego y humo. Mesas vestidas con mantel de tela, buenas copas y vajilla. Servicio amable cercano bien informado.
Carta de bebidas con suficiente amplitud, sobre todo por la presencia de vinos argentinos de todos los niveles; por estar estaba hasta El Enemigo. Elegimos uno más sencillo que fue traído a buena temperatura, dado a catar y primer servicio pese a que sobraba tiempo para preocuparse algo más. Bebimos Punto Ar Nuit malbec 2018 que estaba en buen momento y que agradecía el tiempo pasado. Un par de aguas medianas sin gas y un doble de cerveza de presión junto a un tinto de verano completaron la fiesta.
Cuatro para comer y aceptamos varios consejos a pie de mesa en el tema de cantidades y postres sobre todo. Por cortesía de la casa nos traen un cesto de medio panecillos redondos calientes junto a una mahonesa de berenjena a la brasa, casera y que se nota aroma de brasa; ambas cosas de buen nivel que mitigaron la corta espera de la llegada de :
. empanadilla argentina x 4: llegan fritas y quemando; llevan carne cebolla y huevo duro, con abundante relleno donde se nota la carne bien acuchillada; la masa exterior muy fina y alejada de nuestra dureza de la empanadilla nuestra. Muy bien.
. salchi parrillero: salchicha de tamaño medio (ni criolla ni de Onteniente) a la brasa y loncheada sobre la que se deja caer el queso provolone. Bien la salchicha pero el queso quedó muy chicloso creo que porque llegó muy frio.
. vacío con puré de patatas: nos sorprendió que era carne guisada y quedaba a modo de carne mechada, bien de sabor pero no era lo esperado; el puré cumple.
. bife de chorizo argentino con patatas fritas: sin duda una excelente pieza de carne, perfecta de punto de fuego (no al punto argentino) tierna y jugosa; acompañan unas buenas patatas recien fritas en apariencia caseras. Muy recomendable.
. entraña con puré de boniato rústico con mostaza de Dijon: una carne para los gustosos de la carne perfecta de punto, lo tierna que puede estar y con ese toque ferroso que tiraría a hígado en cata ciega; muy bien el boniato cuyo leve dulzor contrasta con la intensidad de la carne. Excelente diafragma presentado semienrollado lo que tiene su punto.
. postres: un par de panqueques de dulce de leche algo muy clásico bien elaborado y sin excesos de dulce de leche; el otro postre fue un budin de pan (textura de flan, sabor de pan con azúcar) al que pusimos como extra unas notas de Baileys que mejoraron la textura pero que en otra ocasión iría más a un licor más neutro como kirsch, ron o incluso mistela ligera o bien decirle que el brandy que lleva sea más generoso para mejorar no el sabor sino que se quedaba algo seco.
Se quedaron algunas carnes más por probar pero será en otra ocasión.
bife
entraña
empanadillas
longaniza
vacio
pan
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