Con ánimo de probar nuevas cosas pero se nos hizo irresistible en una nueva visita no repetir aquello que nos motivó desde antes de ir: ostras y marisco.
Esta vez nos colocan en una mesa tras la columna que tiene una bonita decoración en el suelo y que te aísla un poco del resto de la sala que hoy si estaba llena del todo pese a ser día laborable. Curioso. El servicio de sala a cargo de Manuel y del jefe de sala, Martín, ex de Tavella entre otros locales, fue de alto nivel; la salida de platos desde cocina no se resintió a pesar del mayor aforo.
Un Lustau rosado vermut de entrada y un blanco gallego: Maruxa godello 2023 (15,50€) con buena fruta y mineralidad. También agua Cabreiroa sin gas (buen marketing y diseño de botella) completaron la bebida. El servicio del vino se resintió con el comedor lleno, quedando en presentación descorche, cata y enfriador.
Para comer:
. ostras francesas x 6: repetimos y disfrutamos de su carnosidad y salinidad.
. tartar de atún rojo, trufa y suplemento de caviar (10 grs): uno de sus iconos de la carta y que hay que probar. Mezcla de texturas, sabores todos poderosos y todos igual de presentes, bien entremezclados en la mesa. Platazo.
. plancha mariscada premiun: es imposible no comparar con la reciente visita anterior; hoy el marisco estaba un pelín más cocido (el titular puede llamar a engaño: es marisco cocido), perdiendo algo de textura, y era de un tamaño algo menor en algunas piezas; aún así buen nivel. No se si Manuel se acordaba de que le comentamos que la lechuga que hace de cama de la mariscada estaba bien como complemento para ir rompiendo entre marisco y marisco pero que le faltaba aliño, pero lo cierto es que al pedir la mariscada nos trajo, sin pan (ni pedido ni traído) un buen La Flor de Málaga AOVE.
. postre: espuma de yogurt: muchos ingredientes interesantes (fresas confitadas, galletas con algo de mantequilla..) en conjunto y con excelente presentación y buen sabor sin excesos dulces. Recomendable.
Un buen cremaet y un carajillo de Baileys, a falta del coctel de café que no sé porque no era posible) remataron la fiesta.
Seguimos viendo opciones de más visitas con los pescados madurados y los arroces.
caviar
atun
ostras y vermut
mariscada
postre
cremaet
No son muchos los locales con especial dedicación al marisco en la ciudad (aunque antaño era muy demandada para celebraciones especiales) y este local abierto desde hace un año, se sitúa justo a espaldas del hotel Meliá del Palacio de Congresos, en una zona donde ya empieza a ser interesante en la gastronomía después de las aperturas de muchos franquiciados, empiezan a florecen locales más personales. Su propietario, Juanjo Serrano (el_viajero64) que ya debutó con un bar de almuerzos (El Racó de Carolina) en Ribarroja y que ahora da el triple salto en la hostelería valenciana con la jubilación de la antigua marisquería gallega sita en este lugar.
La zona no es de paso, pero eso da tranquilidad a las mesas que hay sobre la acera. En el interior, y tras el mostrador de bienvenida, se disponen unas bonitas mesas bien vestidas con buena separación, distribuidas de forma dispersa sin patrón alguno lo que aumenta la intimidad; una buena barra al fondo de servicio con la cocina en su trasera más un espacio exterior lateral a modo de chill out completa la estancia en planta baja, porque hay además una escalera junto a la entrada que lleva a un altillo (a modo de entresuelo) que desconozco si es despacho o más comedor.
Mesas de buena amplitud, buena mantelería, copas, cubiertos y vajilla, sillas cómodas. La decoración en tonos claros y pastel transmite elegancia al irregular espacio. El servicio de sala a cargo del sommelier y un par de ayudantes es académico, suficiente cercanía y mucha profesionalidad.
La carta de vinos tiene bastantes referencias con precios adecuados (costo x 1.75) detallando sus uvas; hay amplia horquilla de precios pero en tintos es clásica, clásica, clásica, quedándose en Rioja Ribera y Valencia; en blancos ya hay más cosas interesantes aunque solo hay Rueda Galicia y Valencia; hay cavas y champagne más unas pocas opciones en vermuts y ninguna en generosos ni dulces, al menos en carta; la curiosidad del blanco Crusoe más interesante por "fuera" que por "dentro". Optamos por la clásica agua sin gas grande y unos agradables vermuts de entrada Lustau rosado y Lustau blanco, bien servidos en mesa con hielo y corteza de fruta pero donde el volumen del hielo es muy superior al volumen de vermut; completamos con un Val do Galir 2023 godello de Valdeorras (25€) con crianza sobre lías, cremoso, fresco, denso y elegante sin excesos de acidez y que acompañó muy bien toda la comida; su servicio fue descorche, cata y primer servicio para dejar en enfriador.
La carta de comidas se ha ido centrando según la demanda de los clientes teniendo ahora sobre todo marisco y arroces, aunque cubriendo también otras opciones habituales: entrantes fríos y calientes, platos de cuchara -muy caros-, un par de carnes y destacar los pescados (frescos y madurados) por lo que ví servir en una mesa; entre semana creo que hay un menú de diario para competir con los vecinos. El leitmotiv era el marisco, así que unos entrantes y a por ello:
. ostras francesas (crassostrea) x 6: ostras de buen tamaño, carnosas, jugosas con bastante sabor a mar. Recomendables.
. croqueta de bogavante y de chipirón en su tinta: correctas en su preparación, tamaño medio, bien de melosidad, intensidad media. Bien sin más.
. anchoa, coca valenciana y miso: más que coca es casi un corte de pan brioche caliente, con un filete de anchoa de buen tamaño y sabor. Notable alto.
. mariscada premiunm: entre 4-6 piezas de cada: cigalas de buen tamaño plenas de carne, gamba listada de buen tamaño y carabineros de tamaño algo más de medio estando ambos jugosos y bien de carne, navajas de gran tamaño y carnosidad como las volandeiras, rematando con un buen bogavante de tamaño más que bien. Calidad notable con tiempos de fuego (casi todo hervido) controlados y presentado sobre una bandeja rectangular y sobre una cama de lechuga cortada que apetece intercalar entre los mariscos. Está prevista para 2 personas y podrían ser 3. Muy bien.
. tarta de queso: muy buena elaboración casera, queso bien presente y poco habitual, bien gratinado sobre una pequeña base de galleta triturada. Muy bien.
. batido especial: preparado en coctelería con café y Baileys. Recomendable. Fue además invitación de la casa.
Local casi a medio gas de ocupación en domingo porque no ha tenido mucha visibilidad. Creo que habrá próxima visita pues en carta hay algunos platos que denotan algo de creatividad, más allá del producto del mar.
mariscada
ostras
anchoa
croquetas
tarta
batido
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