En un lugar perdido y re-perdido, con una calle en obras de reconstrucción de edificios enteros y grave dificultad para aparcar acaba de abrir hace pocas semanas un coqueto local a cargo de Adrià en cocina y Víctor con Doina en la sala, socios y sin embargo amigos, con una cocina de productos de mucho riesgo para el gusto del comensal (anguila, casquería...) y combinaciones complejas pero bien resueltas; tienen como proveedor el cercano mercado del Cabanyal.
El local, en un chaflán permite alguna mesa alta en el exterior encima de una acera no muy ancha; el espacio interior es abierto con la barra al fondo y la cocina detrás, algunas columnas por medio pero que dejan zonas más aisladas; la decoración da calidez y cierto aire juvenil al comedor. Son mesas poco anchas, de madera, justas para compartir entre dos, con mantel individual; silloncitos cómodos; cubertería copas y vajilla que cumplen. Un hilo musical acompaña a volumen adecuado quedando imperceptible cuando se fue llenando el local casi al completo. El servicio de sala fue muy amable y eficaz, atento en todo momento; el ritmo de salida de platos de cocina fue también muy adecuado excepto en los postres que "hubo un problema" y tardaron en exceso, disculpándose por ello en varios momentos.
Carta de bebidas en tríptico desplegable contiene en vinos 20 opciones en total más 3 dulces y 5 vermuts (aunque en realidad es un vermut en 5 versiones) pero destaca que son todos vinos fuera del clasicismo que nos invade; ofrecimiento de consejo para elegir. Tomamos El bosque habitado 2022 de bodegas Sentencia un coupage de garnacha, shyraz y bobal de producción limitada (6000 botellas); también un agua grande sin gas de Mondariz; es curioso que todo el mundo de esfuerza en km cero de productos menos en el agua (¡será necesario traerla de Galicia!). El servicio del vino consistió en presentación, descorche, cata, primer llenado y autoservicio posterior; no me gustó que el llenado de copas se haga cogiendo la copa con la mano y acercándola a la botella.
La carta de comidas es muy limitada: un "casi" folio en vertical con una sucesión de 11 preparaciones (platos) saladas y 3 dulces que igual hacen de aperitivo, entrante, principal o complementario; no hay una opción de menú degustación aunque te obligan a hacerlo a tu gusto. A destacar el pan por su calidad, y es importante porque algunos platos lo necesitan.
Elegimos compartir al centro en raciones correctas, somos dos pero valdría el plato para uno:
. stracciatella, anguila y frambuesa: combinación muy compleja pero que resultó a pesar de que están poco; diferentes integración de los elementos (la frambuesa -salsa- está pero aparte de color.. no sé); aún así las sensaciones en boca son interesantes con su punto de picante.
. carpaccio de pluma ibérica y piñones: algo más grueso de lo esperado que hizo que me quedara sólo ante el plato; bien de sabor tras el correspondiente marinado de 12 horas, y bien el poco aliño y los piñones chinos.
. callos y crujiente de arroz x 2: sin duda el plato que nos gustó mas por lo que lo repetimos (y también repetimos el necesario pan). Buenos de textura, cortados casi en juliana, melosos, leve picante final, bien el fondo de salsa y aquí sí que esa oblea rizada y crujiente aporta contraste pero complementa bien.
. mollejas fritas picantes con calabaza y cacahuete: buena textura, punto picante medio pero suficiente; de nuevo otros elementos que están ahí, aportan textura diferente (puré de calabaza), pero... ¿me complementan? Aquí, no.
. tortilla coreana dulce con helado de vainilla: lleva jengibre y aunque el aspecto es mejorable, está bien de sabor siempre que se tome con el helado; en caso contrario que muy simple. La tortilla algo quemada en los bordes.
. chococloque: es como bizcocho de chocolate con correcta intensidad; acompaña helado y frutos secos que complementan y contrastan bien.
Estuvo bien en conjunto, especialmente los callos y pan que repetimos, pero lo cierto es que conocimos ya más de la mitad de los platos de la carta. No sé el ritmo de cambios en carta pero deberá ser frecuente.
Una cocina de productos de riesgo (y baratos); acaban de empezar y necesita asentarse, pero promete.
carpaccio
stracciatella
mollejas
callos
chococloque
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