Un histórico edificio en el centro de Girona acoge este restaurante que ha pasado por mejores y peores épocas en manos de varios cocineros y restauradores, actualmente parece gozar de buena salud y el local se llenó al completo siendo un dia de diario, local acogedor a pesar de sus grandes cristaleras que dan directamente a la calle y al interior del edificio, mesas vestidas con caminos de mesa, buena vajilla y cuberteria.
No disponen de menú y la carta es la única opción, a pesar de ello, como digo el local se llenó y no es precisamente pequeño, buena señal.
De aperitivo nos sirvieron unas rodajas de fuet y una crema de garbanzos
Los primeros compartidos
- Alcachofas con romesco
- Mejillones al vino
Seguimos con
- Pies de cerdo a la brasa
- Espalda de cordero
Postre compartido, un tiramisú casero muy rico
Todos los platos buenos y apetecibles
Para beber nos decidimos por un cava, Colet Tradicional, servido muy frio como nos gusta
Buena relación calidad precio y buen servicio
Un restaurante a tener en cuenta, bien situado y con parking público de pago justo frente al local
Aperitivo
Alcachofas con romescu
Mejillones al vino
Pies de cerdo a la brasa
Pierna de cordero
Tiramisú
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.