En una zona de playa al norte de Benicarló y casi sobre la playa (de piedras) de una zona poca habitada, se ubica este chiringuito premium convertido a buen restaurante con Carlos Miralles al frente tras su paso por Peñíscola. Tiene un merecido Solete Repsol.
Delante tiene un espacio chill-out casi sobre la arena, luego una terraza descubierta y subiendo entramos en el propiamente local con suelo de maderas a modo de tarima con decoración de plantas y temas marineros y totalmente acristalado con vistas al mar de forma sobreelevada a la terraza, lo que condiciona buenas vistas y luminosidad pero mucho ruido si hay grupos. Hay un bue equipo en sala y cocina ya que el servicio es rápido amable, cercano y profesional con salida de platos a ritmo correcto con un comedor al 50% que, en febrero, entre semana y alejado del mundo, no es fácil aunque sean las famosas jornadas de la alcachofa, que a eso venimos.
Las mesas sin mantel con salvamanteles (aquí salva mesas) redondos de rafia, son pequeñas y cercanas teniendo que ajustarlas sobre las tablas de madera del suelo, lo que no es fácil; silloncitos cómodos, copas, vajillas y cubiertos correctos. Cambiaría los salvamanteles porque por su grosor y dado el poco espacio en la mesa, siendo cuatro comensales, dificulta el apoyo de copas, vasos y platos al centro.
La carta de bebidas dispone de bastante variedad y rango de precios. Tomamos Manyol 2023, una sencilla garnacha blanca de Terra Alta que cumplió sin más; el servicio de presentación, descorche, cata y primer servicio para dejar en cubitera en mesa plegable supletoria muy necesaria. También un agua grande sin gas de la vecina Benasal.
La cocina es cocina tradicional actualizada con innovaciones y toques asiáticos. La carta de comidas no es muy amplia y tiene una especial dedicación a los arroces (como era de esperar) y postres. Ahora son las jornadas de la alcachofa y dispone de 3 menús con los mismos entrantes y de menos a más en los principales pasando de arroz, carne o pescado y degustación de las 3 opciones que es con lo que nos quedamos. Un buen pan loncheado acompañó la comida que consistió en:
. aperitivo de la casa: esferificación de aceituna y nuez de macadamia al curry garrapiñada siendo dos texturas tan contrapuestas como originales y diferentes en sabor.
. carpaccio de atún con alcachofas y encurtidos: finas láminas de buen atún con alcachofitas troceadas y los encurtidos que contrastan bien.
. alcachofa asada en dos cocciones: alcachofa de buen tamaño que debió pasar por hervor y horno/asado; sencillo, con un poco de aceite y sal. Un poco más de cuidado en la presentación hubiera mejorado el aspecto.
. "carxonut": donut de alcachofa con perfil ibérico: se ha llevado el premio de este año a la mejor tapa (lo hacen casi siempre). Consiste en un aparente donut (no se ve bien en la toma de foto) hecho con carne de cerdo guisada hay trocitos de jamón ibérico, algo de verdura, yema curada más una especie de palomitas crunch con la corteza del torrezno. Mucha creatividad y magnífico resultado. Nos hubiéramos comido una docenita de estos falsos y sabrosos donuts. Genial.
. lomo de merluza con alcachofas a la menieur: un pequeño lomo de merluza perfecta de punto de cocción, bien elaborada la salsa y las alcachofas troceadas. Todo aporta.
. canelón de carrillera con alcachofas y salsa Thai: una excelente cocción de la pasta, bien la carrillera y la salsa Thai que funciona bien aquí.
. "arròssejat" de canana, alcachofa y coliflor: un buen arroz, en fina capa, con bastante socarrat, buen fondo de base, con trocitos de calamarcitos y por supuesto, alcachofas que creo fueron puestas en el último momento del arroz. Raciones ajustada a menú degustación pero permitió un par de cucharadas de "rascar" la paella para tener un buen socarrat.
. alcachofa cheescake: sobre una base de tarta de queso se le añade una crema de alcachofa que mantiene la consistencia, cambiar el color y aporta un punto de verdura en el sabor. Arriesga y consigue objetivo. Complementa un sorbete de mandarina en perfecto punto de dulce y acidez sorprendente y muy agradable. Recomendable.
Rematamos con unos chupitos de ...... orujo de alcachofa que mitigan bastante el alcohol y que se alejan de aquel antiguo y amargo Cynar. Hay que probarlo.
Unos cremaets de ron y un carajillo de Baileys con sobremesa sin prisa más un paseíto por la playa antes del atardecer completaron la excursión, posiblemente hasta las jornadas del año que viene para una nueva inmersión en alcachofa desde el principio hasta el chupito.
aperitivo
carpaccio
carxonut
alcachofa
pescado
canelon
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