Propuesta nueva en Cadaqués (creo que llevan abiertos aproximadamente hace 1 mes), relacionado con el Talla (una garantía). Como socios, una pareja. Ella un encanto de amabilidad y saber estar en la sala y él con experiencia, si no entendí mal, en Berlín con el estrellado Paco Pérez y también en el estrellado Mugaritz (nueva garantía).
Local bonito, muy mediterráneo. Con una barra central alrededor de la cocina (a la vista) y mesas en los laterales. Y un molino antiguo de aceite como elemento decorativo principal.
Servicio joven y amable, que necesita recorrido. Como inconveniente, mesas desnudas, pequeñas y muy juntas. Y excesivamente ruidoso a pesar de la presencia decorativa, creo, de unos elementos absorbentes en una de las paredes. El nivel de ruido, a menudo poco cuidado, desluce la propuesta gastronómica y penaliza mi puntuación.
La carta corta y original en relación con las combinaciones pero, realmente, interesante.
En esta ocasión una original ostra a la meuniere, unos muy buenos huevos con butifarra de perol negra y alioli de menta (huevos escoceses), un carpaccio de coliflor cruda con macadamia y queso Idiazabal muy interesante y gustoso y unas alitas de pollo con manzana sobre una hoja de cogollo correcto.
Y los postres, una pannacota con miel, romero y pino, original, que nos gustó.
Como resumen, una cocina técnicamente original en un ambiente que habría que mejorar. Recomendable si no importan las incomodidades comentadas.
Pannacota
Alitas de pollo
Coliflor
Huevos escoceses
Ostra
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