Ubicado cerca de la playa de Calella y a unos 5' de la estación del tren. Cuenta con una terraza amplia y un comedor de buen tamaño. También se pueden comprar sus productos ibéricos para llevar.
Local destinado principalmente a turistas. Servicio algo lento. Precios razonables para la costa. Buen menaje. Servilletas de papel. Copas correctas. Carta compuesta principalmente por ibéricos, quesos y carnes a la brasa. Servicio del vino consistente en apertura y primer llenado.
Cena ligera para dos a base de platos para compartir:
- Patatas bravas con jamón ibérico "Los Extremeños" (7,90 €) - Mejorables. El jamón, cortado muy, muy fino y sin apenas sabor.

- Ensalada de bonito del cantábrico (15,80 €) - Más fotografiable que comible.
- Tartar de salmón, aguacate y picado de tomate con huevo frito de granja y chips de salmón (13,90 €) - Correcto.
- Salmón ahumado "Carpier" con piñones y tostadas (17,90 €) - Bien.
De postre, una aceptable tarta de queso (7,80 €).
Para beber, un refresco (3,20 €) y una botella de El Jardín de Lucía 2024 (26 €), servido con su cubitera.
Casi imposible aparcar por los alrededores.
No emociona, pero no está mal teniendo en cuenta las alternativas.
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