Bar de vinos en el centro del pueblo. Local pequeño, íntimo, acogedor. Mesas relativamente juntas con vajilla y, sobre todo cristalería, de nivel. Extraordinaria carta de vinos, con varias opciones de copas acompañada de unos 20 platillos como acompañamiento. El propietario, en sala, es un erudito de los vinos y vale la pena dejarse aconsejar y escuchar cuando los presenta. Los platillos, originales, bien seleccionados, de calidad, algunos para compartir, complementos de nivel para acompañar los vinos escogidos.
En esta ocasión, para abrir las ganas de cenar una ostra Gillardeau nº 2 con salsa ponzu y caviar de salmón, carnosa y gustosa, pero hubiera preferido un poco más fría.
Seguida y para compartir de espárragos blancos ligeramente gratinados con una suave mantequilla de frutos secos, muy buenos.
La lata picante de zarzuela de marisco, correcto.
Bikini trufado de cola de buey con queso de vaca Golany y mantequilla ahumada, muy bueno.
Y unas albóndigas a la catalana y crujiente de verduras variadas, muy buenas.
Para terminar, un cremoso de chocolate blanco con mango y pistacho, muy normalito, a un nivel inferior de lo catado anteriormente.
Uain es una opción magnífica para los amantes de los vinos con una propuesta gastronómica que lo acompaña de manera excelente.
Cremoso de chocolate
Albóndigas
Bikini
Lata picante zarzuela
Espárragos
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