Pues debí coincidir anoche con Pablete; poco más que añadir a su comentario.
Nosotros llevamos el vino, -Beryna 2007-, motivo por el que quizá el servicio se limitó al descorche. Coperío y mantelería correctos.
Buena materia prima, destacando en el menú noche que pedimos los garbanzos con marisco, -excelentes- y un delicioso tajine de pollo.
Ni se nos ofreció, ni por supuesto se reclamó, la copa de cava con la que en teoría se obsequía a los usuarios de Verema.
Más de 15 minutos de espera entre el segundo y tercer entrante, debiendo ser reclamado; aún así, el malestar creado por la espera se suavizó con el tajine.
En definitiva, se cena muy bien y a a un excelente precio.
Empezaré comentando que el local está acondicionado con estilo aunque quizás las mesas quedan demasiado juntas y que me encanta la iniciativa de que uno se pueda llevar el vino de casa.
Respecto a la comida pedimos el menú de noche y cada uno de nosotros pidió un segundo diferente (eramos 4) y todos quedamos más que satisfechos con la elección lo cual ya dice mucho del local. Destacaría el tartar de atún de aperitivo ya que el sabor era exquisito y la textura del tartar perfecta.
Creo que es un local con una excelente calidad precio, el servicio es excelente (aunque fue un poco lento por un problema que tuvieron en la cocina) y con el plus de poder llevar tu propio vino y elegir el segundo que más te guste en el menú degustación. Recomendable.
Me parece excelente idea que puedas llevar tu propio vino para acompañar la comida (en mi caso un Confuron-Cotetidot Echézeaux Grand Cru 2002). El descorche, además, sale gratis por ir con la tarjeta de Verema. El local está en un buen emplazamiento, en el corazón del Carmen. La sala es pequeña pero bastante coqueta. El principal problema es tener que subir y bajar continuamente las empinadas escaleras para traer los platos, lo que puede hacer que algunos platos lleguen algo fríos (nos pasó con los pescados). Optamos por el menú de noche, que te permite tomar dos entrantes, un plato de cuchara y un plato principal de carne, pescado o arroz más el postre (24-27€).
Empezamos por un detalle de la casa, unos boquerones macerados sobre fondo de tomate fresco (excelentes) para seguir con los rollitos de berenjena (simplemente correctos, el plato que me dejó más frío), la ensalada templada de espinacas, queso fresco y crujiente de jamón (muy buen contrapunto del crujiente), el sabroso guiso de garbanzos marineros con langostinos y luego ya el plato principal de pescado (troncos de atún y bacalao al horno), ambos con un buen punto de cocción pero algo fríos. Finalmente unos postres correctos. Tuvieron el detalle de invitarnos a una copa de cava, aunque habría maridado mejor al iniciar la cena que con los postres.
El servicio de sala a cargo de Joan es muy atento. Es un restaurante en el que se está a gusto, que te permite llevarte tus vinos favoritos sin precio de descorche para maridar un menú muy correcto. Han ido claramente a más desde la última visita. Muy buena relación calidad-precio.
Elegí este restaurante para el dia San jose y la verdad es que no defraudo.
Recepcion excelente a la entrada del restaurante donde se nos acompaño hasta la mesa. Habia menu , con una buena ensalda con queso de cabra y almejas con nata, exquisito, no lo habia probado nunca.
De plato, cordero al horno.., buenisimo el cordero en su punto de cocion, meloso. Vino pedimos mestizaje 2007, muy bueno 19€. Postre algo escaso pero entiendo al ser menu bronie de chocolote y fresas.
Excelente atencion desde la entrada al restaurante, mesas separadas, servicio con su debido tiempo entre entrantes y platos, sin prisas, muy bueno por cierto.
Un restaurante para repetir y probar a la carta, volveremos !!
Doble visita a este encantandor local,y poco mas que añadir a la anterior crónica. De entrantes destacaría, sin duda, el buñuelo de bacalao, el tartar de atún con guacamole,la crema de trigueros de Vallada, la sopa de quicos con foie...Pero, sobre todo, me gustaría destacar los magníficos arroces degustados -de bogavante y setas con codorniz- y un impresionante lechal -mantequilla pura y piel crujiente- con un sabor fuera de lo normal (9 horas de cocción, nos dijeron), al nivel de los de Tudela, Cantabria.
Postres ricos, sobresaliendo los de chocolate. En ambas ocasiones la bebencia la llevamos nosotros -Mauro 2007 y Pago de los Canónigos 2006- siendo su tratamiento correctísimo. Desde aquí, dar las gracias a Joan y el resto de la familia, ya que en ambas ocasiones les metimos mucha prisa al tener que acudir a una cita taurina al coso de la calle Xátiva y no poder estar más relajados para tal disfrute. !Hasta otra!
Después de una buena mascletá y un aperitivo en el centro, paseando hasta el Tossal. Me sorprendió gratamente el aprovechamiento del local superior porque las mesas están separadas y bien ubicadas, y el espacio por comensal es bueno. Mesa bien presentada aunque es posible que con mucho cristal al principio. Vajilla y cuberteria a buen nivel. La persona que nos atendió durante la comida, Joan, estuvo especialmente atento.
Tomamos los entrantes con la cerveza Dam Inedit, en copa tulipa. Me pareció muy cítrica.
Fuimos a menu cerrado pero nos ofreció el meloso con bogavante por 4 € más y parte de la mesa aceptó.
Gracias a la oferta para veremeros, llevamos nosotros el vino (cayeron 2 magnum de Mauro 2007) y el descorche no nos lo cobraron.
Tras los entrantes, nos subió los dos calderos de arroz, uno de setas y codorniz y otro meloso de bogavante. La cantidad era suficiente para que todos probaramos con sobras los dos arroces. Yo sí lo hice y me gustaron ambos. Especialmente sabroso el de montaña.
El postre escaso.
El café estaba bueno (no pregunté cual era)
El detalle que me encantó fué que le pedí un plis play de Café Cerol y no solo sabía lo que era sino que tenía Cerol y me lo sirvió en su justa proporción.
Al final estuvimos debatiendo sobre si sofreir o no el arroz antes de cocerlo y como se consigue que el almidón ligue mejor y sobre los arroces de Alicante, lo cual es un indicador de que la comida nos gustó.
Seleccioné el Restaurante porque estaba recomendado por VEREMA.
Era una cena de 4 personas, el local lleno y muy agradble, servicio correcto y amable y la comida muy bien presentada.
Excelente Menú de 24 Euros en el cual yo probé el plato de cuchara del día, garbanzos con langosta y bogavante, que la verdad estaba delicioso.
El Menú excelente con unos postres excelentes y la prueba final que para mi define un restaurante es el Cafe. También muy bien.
Volvemos seguro
Encontramos este sitio por esta página. Nos llamó la atención la opción de llevarte el vino de casa, pues a veces pagas 16 o 20 euros y te ponen uno de mala calidad. Y elegimos el menu de noche. Muy recomendable, todo muy bueno y muy bien presentado. Además tuvieron el detalle de invitarnos a probar una mistela tinta despues de la cena, muy buena. Recomiendo el menu, volveremos seguro.
Tras bastantes semanas sin pisar este restaurante, volví un sábado a mediodía con dos de los comensales más exigentes que conozco: mis progenitores.
Sobre el local, su ubicación y demás pormenores espaciales no comentaré gran cosa por haberlo -y haberse- hecho anteriormente. Entraba una agradable luz por las ventanas que dan a la calle Quart que se fundía correctamente con la iluminación del local e invitaba al sosiego. Un detalle que me llamó la atención fue la ausencia de servilletas en todas las mesas desocupadas. En cualquier caso, local al 45-50% de su capacidad, lo cual me encantó pues me esperaba uno de su habituales llenos. La reserva la hice vía Verema, pero no lo habían confirmado aún, lo cual no fue problema por lo apuntado en la frase anterior.
Optamos por el menú de fin de semana que se ofrece. En concreto, tomamos los tres una crema de calabaza aromatizada con hierba buena como primer entrante. Sabor intenso matizado por la frescura de la hierba, textura suave, servida en un cuenquecillo de graciosa factura. Vino muy bien pues veníamos con frío. Como segundo entrante, tomate raff con ventresca. Sencillo como pocos, pero con un sabor -en especial el del tomate- que hacía AÑOS literalmente que no disfrutaba. Y es que hoy en día, entre invernaderos, anabolizantes vegetales, experimentación genética, etc. los tomates no son lo que eran (¿¿Y qué lo es?? os preguntaréis...). En fin, buenísimos, se nota la proximidad del Mercado Central y las ganas de ir adrede a comprarlos para regalarnos un poco de sabor a huerta de verdad.
Pasamos a los platos principales, que resultaron ser unos gazpachos manchegos y un arrocito de marisco "pelaet" con ajos tiernos. Se confirma la teoría de que en cada sitio hacen un arroz diferente, con sus puntos de cocción, sus sabores, sus ingredientes a la hora de hacer el caldo. A mí -y al resto- el arroz de La Pitanza nos pareció sencillamente una barbaridad culinaria. En el buen sentido. Todo lo que se puede esperar de un buen arroz, ahí quedó plasmado y para el recuerdo; lo recomiendo encarecidamente. Los gazpachos, especialidad de la casa como rezaba el menú, no se quedaron atrás. Tuve la oportunidad de "ayudar" a quien los pidió y tenían un sabor extremadamente intenso, como se espera. La carne perfectamente armonizada con las pastas y las especias. Muy bueno, de verdad. Pero es que el arroz...
A la postre, quizás lo más flojito (aunque hubiera pasado perfectamente sin postre, pero ya que va incluído...), nos sirvieron un pastel de chocolate con confitura de zanahoria. Original ésta, y bastante buena. Luego unos cafés, que tienen el detalle de preguntarte cómo los quieres (largos, medianos, cortos...) y como colofón obsequio de mistela tinta que resultó igualmente original, como se ha comentado.
En el apartado del vino, nos decantamos por un Beryna 2007 que siempre cumple y esta vez no fue menos. El servicio fue correcto sin más, aunque después de mis últimas experiencias quizá el vino ya había alcanzado toda su plenitud y yo, en mi ignorancia, confieso desconocerlo. No obstante, lo más llamativo de la comida y que a la vez recomiendo a quienes visitéis el lugar es que pidáis la cerveza de Ferrán Adrià. Se sirve en copas de vino blanco y posee una cantidad de matices increíble; de hecho, por su tamaño y sus características (75 cl., se sirve en cubitera) se puede pedir perfectamente para acompañar una comida o una cena, hasta los postres. Hugo nos aconsejó de maravilla. Gran descubrimiento. Por cierto, ambas bebidas a buen precio (Beryna 19 euros si no recuerdo mal, la cerveza 8 euros).
El servicio algo lentito, pero el hecho pasó desapercibido. En conclusión, una de las mejores opciones para comer en Valencia, siendo su oferta en este sentido mejor que la de la cena –en mi opinión-, con una RCP más que atractiva y unas materias primas de primera. Me gustó mucho y espero volver y seguir disfrutando de su buen hacer y amabilidad. FELICIDADES.
Cena para 2 en la pitanza.
Menú de noche de 24 euros.
Entrantes: rollitos de berenjena con vinagre módena, micuit caramelizado y ensalada con crujiente de jamón, todos los entrantes muy ricos.
De plato principal mi mujer pidió magret de pato y yo carrilleras que estaban muy tiernas y se deshacían en la boca, riquísimas.
De postre brownie chocolate.
Para beber Emilio Moro Finca Resalso 2008 a 17 euros. Los vinos un pelín subidos de precio.
Nos tomamos un martini mi mujer y una cerveza yo antes de cenar.
Dos cafés.
Con la tarjeta verema en lugar de copa de cava nos ofrecieron la posibilidad de tomar una botellita pequeña de mistela tinta, la cual daba para dos copitas por persona y que estaba riquísima, incluso cuando nos la acabamos nos dijeron que si queríamos otra nos invitaban.
Trato muy agradable y muy bien la comida.
Para repetir.
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