Miércoles noche visita a este restaurante donde habíamos estado hace tiempo ya. La decoración elegante con toques retro, agradable y muy íntimo; ojo a las escaleras son muy empinadas y la gente con problemas de movilidad no lo debe tener muy fácil.
El servicio atento y cercano, nos ofrecen el menú de noches con el que nos da un poco de miedo pues son 3 entrantes, un segundo a elegir y postre (mucha comida?), finalmente la camarera nos comenta que las raciones de los entrantes están medidas así que nos decidimos por él.
Rollitos de berenjena buenísimos, en su justo punto de acidez. Luego trajeron una tabla de ibéricos de buena calidad y bastante completa (lo que menos sorprendió por lo clásico) y por último una deliciosa y destacable ensalada templada de espinacas y queso. Muy buena. En cuanto a los segundos Magret de pato con salsa de peras al vino (ESPECTACULAR) en su punto de cocción perfecto y una lubina con alcaparras crujientes de buena calidad.
Los postres correctos.
El servicio del vino bueno, el coperío correcto y los precios de la carta ajustados para el entorno. Bebimos un Les Alcusses, la temperatura también era correcta. No envinan las copas.
Lo más destacable es lo íntimo del local y la RCP. No tomamos cafés ni copas pero salimos a 33€ por persona incluyendo el vino. Se nota que los locales empiezan a darse cuenta de los tiempos que corren. Por ese precio VISITA IMPRESCINDIBLE.
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