Como celebración del cumpleaños de unos familiares tuvimos la oportunidad de acudir a la Pitanza un día antes de la quedada de verema en este restaurante y probar por anticipado el menu elaborado para dicha ocasión. Me ahorraré por ello el comentario de los platos gracias a la inestimable labor del Sr. Otilio (que ya se ha tomado su tiempo), y aprovechando la coincidencia con mi parecer sobre el menú. Como apunte destacar los platos de cuchara, los cuales tuvieron un notable éxito y fueron a mi parecer el punto perfecto de "tradición" dentro de un menu pensado para satisfacer todos los gustos.
Respecto a los vinos, sobresalientes: un Chivite blanco colección 125, Valtuille Cepas centenarias del 2004 y Dominio de Atauta Valdegatiles 2005. No se con cual me quedaría de los tres.
Servicio diligente y amable. Se intentan hacer las cosas cada vez mejor y eso se nota y debe ser digno de elogio. Todo mi apoyo para el equipo de la Pitanza y gracias por regalarnos una noche especial.