Aunque el local no es especialmente amplio y la escalerita de subida no es apta para ser bajada tras unas copas de vino.... lo cierto es que no sentimos especialmente cómodos y eso que había 2 mesas grandes. Tomamos el menú noches por 24€ bastante consistente, sin riesgos pero con los platos bien presentados y elaborados. Si tengo que destacar un plato, sin duda la espectacular sopa de castañas, magnifica en su ejecución y en la gama de sabores. Mi plato de carne, en cambio, un poco demasiado hecho, aunque el secreto estaba muy bueno. Correcto el servicio del vino, con buenas copas. El servicio de sala muy atento y simpático. Desde luego muy buen opción...