He de reconocer que fuimos con miedo pues en diversas ocasiones hemos tenido malas experiencias con Menús de Cuina Oberta; hay lugares que parece que como se pagan "sólo" 30€ la calidad, el servicio y demás pueden ser de tasca de menú de 6€.
La sala ya la conocíamos por lo que no hubo sorpresas en este ámbito, estaba completo y pese a ello la intimidad era buena; ayudaba a ello que todas las mesas (supongo que por San Valentín) éramos de 2 personas.
El menú fue realmente sensacional; una croqueta de bacalao que nos sirvieron con un Vermouth casero EXPECTACULAR, ensalada Templada de Espinacas buenísima y una terrida de Foie buena. Seguimos con un Txangurro muy bueno y las clásicas Carrilladas Ibéricas de La Pitanza que ya habíamos probado. El postre era una especie de Natillas más líquidas, correctas.
El servicio fue muy atento y simpático algo acelerado quizás pero con el comedor lleno y esas escaleras...
Vino, bebimos un Treinta Mil Marañones de Madrid que nos sorprendió gratamente. Tomamos el café con nuestro amado "cigarrito" en la terraza en la que han ubicado una estufita que se agradece...
Volveremos de nuevo. Felicidades por no utilizar el tema de Cuina Oberta para "hacer caja" sino como promoción de su cocina y su local.
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