Tercera visita a este formidable restaurante, cocina excepcional sin contemplaciones. Como siempre super amables. Restaurante lleno, cosa que se agradece ver en estos tiempos. Una vez sentados nos dejarón su carta de vinos electronica (la cual disfrutamos un largo rato) y el menu degustación que practicamente ni miramos por la confianza que transmiten. El menú era el siguiente.
..iguales pero diferentes ( sandía, cecina y tomate ¡ de León ¡ )
..crema de marmitako con rulos de bonito de Burela y patata pimentón
..arroz cremoso de boletus pinícola, cigala a la plancha y su jugo
..merluza al vapor sobre guiso de orejas y callos de bacalao con acelga roja
..magret de pato, sobre bizcocho de foie y maíz con frutos rojo
..hojaldre casero, esferas de manzana y leche a la vainilla, con helado de manzana asada
Todos los platos fueron geniales en especial la sandia, el arroz y el magret. Para beber optamos por la opcion del maridaje que nos parecio muy acertada ya que todos los vinos acompañaban muy bien con cada plato. Los vinos eran; Fructos, espumoso godello, Perro verde verdejo, Finca allende Tempranillo y Val de reyes dulce tambien tempranillo. Antes del postre nos pusieron un poco de crema de queso azul con higos (buenisimo) y con los cafes helado de yogourt con bizcocho de chocolate. La factura total fue de 116,80. Nos parecio un regalo por este homenaje. Estamos deseando tener que volver a trabalar a León solo por volver a este restaurante.