Hacía tiempo que no visitaba el restaurante. Han abandonado en sus mensajes la definición de restaurante de cocina de fusión japonés-mediterraneo. Local pequeño de estilo entre pop-art y minimalista. Mesas bastante juntas. Buena recepción al comensal a la recepción.
Al no haber menú degustación, le pedimos a la maitre que nos elaborará uno a su elección, y que combinara para ello nagiri, sushi, shasimi, etc. Optó por el sigiente menú: ensalada de tofú, muy bien para empezar y muy acertada, seguimos con unas almejas, muy correctas, después una carpaccio de berenjena, a este no le encontramos la gracia, y terminamos con un combinado de sushi y maki, muy bien elaborado y con calidad en sus componentes.
Copas schott y cubiertos occidentales de difícil manejo, por su estrechez y dimensión, para los que somos neófitos en el uso de palillos. Servicio en mesa que debería mejorar: platos vacíos largo tiempo en las mesas, poca explicación de los platos, en el caso que se produzca, incluso nos sirvieron dos copas de vino blanco para empezar, el cual no fue servido en la mesa, y ni siquiera nos dijeron de que se trataba, servicio del vino, en nuestro caso del cava (Torelló Brut) que se limitó al descorche. Carta de vinos muy corta, y con ausencia de poder maridar con una riesling. En definitiva, buen producto, pero detalles y servicio con mucho camino que recorrer.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.