El pasado fin de semana pascual, atravesamos nuevamente los Pirineos y estuvimos en la ciudad de Girona donde decidimos ir a descubrir el restaurante Massana, en donde cenamos el sábado 30 de marzo.
El local, situado cerca del barrio histórico de la capital gerundense, al otro lado del rio Onyar, está regentado por el chef Pere Massana, al frente de los fogones, y por su esposa Anna Roger. El restaurante posee una estrella Michelín y dos soles Repsol. Está bien decorado, es acogedor, de tonos claros, con las mesas bien vestidas y con una buena separación entre ellas.
Pere Massana, nos dio la bienvenida y nos acompañó hasta la mesa. La propuesta culinaria es interesante, con una carta amplia, con platos de temporada, y un menú degustación muy completo a un precio de 89,75 € + 40,75 € si se opta por el maridaje de vinos. La carta de vinos está muy bien equilibrada.
El servicio de sala es muy profesional, servicial y agradable.
En esta ocasión, en lugar de tomar el menú degustación, como hacemos habitualmente cuando descubrimos un restaurante de cierta categoría, optamos por cenar a la carta, dada la apetitosa propuesta de platos de temporada...
Nuestra cena fue excelente. Un producto excepcional, elaborado en su perfecto punto de cocción. Una cocina de temporada, inspirada en la cocina tradicional catalana, con grandes guiños de modernidad.
Los manjares, que detallo a continuación, los regamos con un vino "Les Cerveres" Vinyes Velles, Xarel-lo, D.O Penedés, que nos aconsejó con gran acierto el Sumiller, servido en copas Riedel.
Empezamos con unos aperitivos compartidos :
- Mejillones en escabeche con lima y cilantro - ¡ Para chuparse los dedos !
- Semiesferas de atún en escabeche y arena de tomate - bueno
- Yogur de foie-gras - Una delicia...
De primero , mi esposa tomó unas múrgulas a la crema - excepcionales, muy bien preparadas, y yo unos chipirones de Blanes con alcachofa y cebolla dulce, perfectamente cocinados en su punto, una gozada.
De segundo, mi esposa degustó unos pulpitos con guisantes de Llavaneras, que estaban top, ... Humm y yo un arroz meloso de espardenyes y cabracho, que no hubiese querido que se terminase.
Para finalizar compartimos dos postres : de primero, Coco, guacamole de plátano, espuma de azúcar de caña y helado de piña colada - Buena "mise en scène" y buena mezcla de sabores ; de segundo unos buñelos liquidos de chocolate - muy buenos !!. Terminamos con 2 cafés y mignardises, de entre las que cabe destacar los pastelillos a base de ron y vainilla , dignos de los mejores "cannelés" (nombre que se les da a estos pastelillos en su lugar de origen : Burdeos). Olvidaba mencionar que, aunque no lo tomamos, se nos invitó a un digestivo al final de la cena.
Precio por persona, incluyendo una botella de agua que había olvidado, 89,65 €. Buena rcp.
Pienso que, incomprensiblemente, no se le ha dado a Massana la notoriedad que se merece en las opiniones de Verema. Prácticamente de las 10 opiniones existentes, el 80% data de entre 2006 y 2008. Al terminar la velada estuve hablando un buen momento con Pere Massana, quien no comprendía muy bien porque no se hablaba un poco más de su cocina en Verema y pienso que tiene razón. Os insto a hacerle una visita.
En fin, resumiendo, excelente restaurante, para nosotros el mejor de Girona-capital después del Celler de Can Roca. En nuestra próxima visita a Girona volveremos a degustar la cocina de Pere Massana.
Después de comer en el Celler de Can Roca, pensaba que no iba a disfrutar en un tiempo de una buena comida, pero al día siguiente, como había que comer, nos presentamos en este restaurante y tengo que decir que fue un auténtico acierto.
Buena presentación y calidad, buen servicio, sobre todo de los vinos.
Elegimos el menú gastronómico maridado, una gozada la selección de los vinos.
El nivel de los platos bastante bien, salvo algún pequeño detalle que está comentado aquí http://www.ojoalplato.com/archives/3873
Para repetir
En una visita a Girona la primavera pasada nos decidimos a visitar el estrellado massana y la verdad, no defraudó.
Tomamos el menú degustación, del cual nos gustaron todos los platos y en especial el carpaccio de ceps, el conejo y la carn d'olla con vinagreta balsámica.
El local es agradable y el personal atento aunque algo frío, tal y como han comentado otros foreros.
Al final de la cena se pasó el chef a saludarnos y preguntarnos por la experiencia. La verdad, algo que se agradece y que se ve cada vez menos.
Dos menús degustación acompañados de dos botellas de borgoña pinot noir y una de agua 220 Euros.
Repetiremos.
Visitamos el restaurante con buenas espectativas. De entrada pan con aceite y sal (bueno pero pan con aceite). Escogimos el menú degustacion con el maridaje incluido. Una copa con foie correcta, carpaccio de ceps y gambas (-), sardinas marinadas, una vieira muy buena, atun y cansalada correcta. Postres pobres y petitfours ridículos, Café y orujo. 198$.
Buen maridaje servido con correccion. En resumen, nada del otro mundo, la estrella se sube a la cabeza. Local frío y sin "chispa".
Al llegar, media patata con all-i-oli y rebanada de pan de coca con tomate y copa de cava (sencillo y bien).
Local moderno muy bien iluminado, con reservados y dos niveles en comedor principal, ambiente señorial, decoración sencilla y con buenas pinturas de artistas locales.
Mesas espaciosas a distancia correcta entre si,muy bien presentadas.
Cocina de la tierra, autóctona ,tradicional catalana ,clásica ,tal vez demasiado clásica,
y con pequeños detalles de autor y personalización.
Carta variada no muy entensa de fácil y rápida lectura.
Servicio muy profesional, aunque con trato muy frío y distante.
Platos con raciones ni mucho- ni poco,con buenas materias primas, buena y correcta preparación y como consecuencia aunque sencilla,cocina de gran resultado,“ de calaix” .
Todos los platos exquisitos, recomiendo conejo en escabeche, tibio, buenísimo.
Carta de vinos y cavas, muy extensa y variada, sin asesoramiento y precios de clásicos aunque altos , no excesivos (en algunos “merenderos” he pagado más )
Caldo Arzuaga 2004, riberita normalito, picota, copas correctas.
Postres (2) surtido de chocolates y variedad de quesos fuertes. Buena presentación,bien.
Cerveza, aguas,café y chupito, 198,00 € ,tres comensales.
Remate final.- NOTABLE ALTO, no es caro para el tipo de restaurante que es.
Para extras , homenajes y celebraciones.
Totalmente recomendable y aconsejable.
Como la canción de Chiquete, “ volveré”.
No cabe dudas que es un buen restaurante, aunque no del nivel que deberia ser. Cocina sin ingenio, servicio frio y en general una experiencia que no sale de lo normal. Lo que si que sale de lo normal es el precio. La carta de vinos correcta, aunque mejorable con un restaurante de este nivel. Precios en general por las nubes.
Decepcionante.Fui com mucha ilusión y me decepciono al instante por aperitivo te traen una patata al horno y una tostada y por eso te cobran 2,95 euros.El vino te traen la carta y no te asesoran para nada ,no disponen de somelier ,no se puede creer en una estrella michelin.La comida nada del otro mundo,no sorprende para nada,(el precio si te sorprende ,carisimo) el pescado demasiado hecho,estropeando el plato.Con el cafe tambien se pasan ,2,10 por un cafe y una mini madalena por "petit fours".Si alguien quiere que le aorprendan,y no solo en el precio,por estrella michelin muchisimo mejor "el rebost d’en pere"en banyoles o el "miramar"en llança.
Coincido con los anteriores comentarios; buenos reservados, buena comida y buen tratamiento del vino. En esta ocasión tomé el "conejo en escabeche" -que me pareció soberbio-, y luego el "morro de bacalao con crema de garbanzos" con el punto de cocción ideal para el bacalao. De postres, excelentes ofertas, a resaltar el "recuit de drap" con confituras. Se trata de un queso tipo requesón, muy apreciado en la zona, fino, sabroso, elaborado artesanalmente por pequeños productores. En fin, como dice Joan, gran descubrimiento en el centro de Girona. Tendremos que probar el menú degustación.
Interesante oferta gastronómica en el centro de Girona. Creatividad en la carta y oferta más que suficiente para satisfacer una amplio abanico de paladares. El servicio correcto y no agobiante.
Al margen de la amplia sala principal disponen de comedores privados (sin solicitarlo y habiendo espacio en el principal nos ubicaron en uno de ellos, buena idea para grupos).
La bodega contiene cantidad de referencias nacionales y extranjeras. Los vinos se encuentran en zona climatizada y se sirven en copas y temperatura correctas.
El precio del vino es caro (tienda x2).
Las raciones de algunos platos son justas, bien para un almuerzo de negocios pero no tanto si no vas con limitaciones de tiempo.
Platos a destacar: alcachofas con ceps y foie, morro de bacalao con crema de garbanzos, filete de novillo y el Requesón de trapo (mató de drap).
El vino fue un Traslanzas 2001 que se encontraba un pelo reducido. Era la última botella y nos avisaron.
55,00 eur por persona con vino.
Coincido con el comentario anterior de Paco. Pere Massana apuesta por una oferta inteligible de cocina tradicional con estética actual. Ocupamos el precioso y agradable reservado (ideal para comidas de trabajo y estar a tus anchas..hasta las 18:30 de la tarde en nuestro caso). Muy agradable y discreto servicio. Optamos por el menú degustación. Fabuloso el conejo en escabeche, y el atún crudo macerado en soja (tapa que se sirve junto al un foie y al mejillón de roca). Sobrios pero efectivos "petits fours" después del copioso ágape. Bodega climatizada a la vista con excelsas referencias (primera vez que veo un Valderramiro de Sancho Martín en un Restaurante). Gran descubrimiento por mi parte en el mismo centro de Girona, todo y que lleva unos 15 años en el candelero. Repetiré seguro!.
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