Local minimalista con gusto sencillo y detallista, cómodo y amplio, con unas buenas mesas y todo lo que las rodea. Nos pilló de paso y por la noche y no pudimos degustar caldos de la bodega por el tema del choche, pero bueno, otra vez será. Disponían de 2 menús y optamos por el más corto que no por ello nos dejó bien saciaditos, se componía de lo siguiente:
Para hacer boca unas almendritas fritas de la Comarca de la Vall d´Albaida, muy buenas por cierto. Seguimos con una degustación de aceite de picual y panecitos recien hechos de tres variedades que nos sacaron hasta la saciedad y que iban incluidos en el menú.
EL MENÚ:
- Hamburguesa de sepia, nos la acompaño con unos chips de papata, platano y yuca. Buena.
- Caballa con escabeche de Chardonnay. Ummmmmmmmmmmmmmm!!!, EXCELENTE.
- Bacalao con verduritas. Muy jugoso y bueno.
- Cochinillo con setas (cantharellus, je, je) y pan de boletus. No sé si será manía pero al principio le encontramos un poquito de resabio al cochinillo, ya nos pasó una vez en Mugartiz, tal vez alguna partida de carne de vez en cuando salga un poco mal parada pues lo hemos probado en muchas veces y este sabor sólo lo hemos apreciado en contadas ocasiones. Tal como ibamos comiendo el saborcillo de resabio se disipaba y al terminar con la costra crujiente estaba muy bueno.
- Helado de cafe con tarta de almendras de la Comarca. Muy bueno.
- Petit fours.
- Café.
Bebimos: Cerveza sin alcohol y agua.
El servicio agradable, muy amable y correcto.
RESUMIENDO: Local acogedor y con buena comida donde los artifices se empeñan por mejorar cada dia. No es facil mantener un restaurante de tal envergadura en un pueblo aparatado de masas.
Visita concertada después de visitar unas bodegas de la zona.
Local cómodo, sin demasiadas pretensiones, correcto pero sin nada que llame la atención especialmente.
Menú también concertado, formado por una serie de entradas, un par de platos principales y un postre. Casi todos los platos estaban en la carta.
Tomamos unos aperitivos: una Vichyssoise muy salada y con un sabor parecido al caldo de pollo y unos buñuelos de bacalao originales por su tamaño.
-Hamburguesa de sepia con chips de verduras: muy buena la hamburguesa con una textura muy agradable y con un sabor suave a sepia. Las acompañaban unos chips de verduras recién hechos.
-Foie mi-cuit con gelee de pimienta. Correcto sin más.
-Fideua negra de calamar y marisco. No me convenció ni el sabor ni el punto de la fideua, demasiada melosa para mi gusto.
-Carrillera de ternera con quenelle de patata a la trufa. Muy floja la carrillera, prácticamente sin sabor (¿cocinada sin sal?), con exceso de grasa y con el típico fallo de poner tan poca salsa que al segundo bocado te quedas sin ella.
El postre típico de la casa un dulce de almendra con helado de café. Una especie de tocino de cielo con almendra. Me gustó
Se agradacen ciertos detalles, como el ponerte la cesta con todos los tipos de panes en la mesa
Maridamos el menú con 2 vinos. Un blanco, Reposo 2008 y un tinto un bilogía 2006, perfectamente servidos y llenado constante de las copas (Schott).
El servicio de sala tan amable como eficiente.
Quizás el restaurante con estrella michelín más flojo de los que he visitado
...aún existe ese bar-restaurante que yo conocía y al cual hacía mucho que no había vuelto. De hecho desde que celebré allí haber aprobado opos, años ha. Pues el caso es que queríamos ir al restaurante estrellado la noche del jueves pero estaba cerrado. Julio me comentó que la cafetería la tenían abierta y decidimos ir a recordar viejos tiempos. La verdad es que cenamos muy bien. Muy buen producto, cocina sin grandes alardes pero bien elaborada, gran carta de vinos (si esta es la de la cafetería, no quiero imaginar la del restaurante) a precios comedidos, coperío de calidad, servicio atento y muy amable... Nada más llegar nos pedimos unos Martinis para ir abriendo boca y barriga, jeje. Como entrantes pedimos calamar fresco a la romana, salpicón de pulpo, croquetas de bacalao y pelicana (tomate con capellanes, guindillas y aceitunas). Estaba todo realmente buenísimo. De plato 3 de nosotros optamos por la corbina a la plancha y Rosa se pidió lomo de atún. Por supuesto todo el pescado fresco y de gran calidad. La corbina era el pescado que ese día habían traído de la lonja de Santa Pola. El acompañamiento consistía en una especie de puré de patata cebolla muy rico y pimientos verdes fritos. De postre pedimos un tiramisú y un mousse de chocolate, buenos. Yo no me puede resistir y con el mousse me hice una copa de PX de la bota nº 12. Ah, para beber un Tricó 2007, gran vino y en un espléndido estado de madureza. Para que luego digan que los vinos blancos españoles se han de beber al año. Ah, cenamos en la terraza con mesas y sillas muy cómodas, que a veces el mobiliario de algunos sitios en terraza deja mucho que desear. En resumen, buena cena en un entorno tranquilo pero a la espera de probar los platos del restaurante estrellado.
Grata sorpresa la que nos hemos encontrado al visitar este restaurante, que si no hubiese sido por los comentarios aquí vertidos jamás hubiésemos reparado en el.
Sigo valorando mucho estos pequeños locales que no caen en la tentación del abarrotamiento. Salón pequeño pero con mesas amplias y muy buena separación entre ellas, tranquilo, nada ruidoso.
Bien vestidas las mesas, buena vajilla, cristalería y cubertería.
El servicio de sala es amable y cercano, siempre atentos.
El servicio de vino esta a gran altura de la mano de un joven Julio que transmite sus ganas de hacer las cosas bien, y claro que lo consigue.
Una estupenda manzanilla nº16 saca de enero 2009 y unas almendras tostadas, algo tan simple, hicieron de perfecto acompañamiento mientras elegíamos el menú. No quedó ni una almendra, estaban buenísimas.
Optamos por el menú degustación corto:
Aperitivos de la casa con su ya conocida hamburguesa de sepia, de sabor y textura impecable.
Tagliatelle de calamar fresco con langostinos y aceite de vadouvan, que me recordó a sabores que había probado por Indonesia.
Sopa de novia, perfecta ejecución e integración de sabores, un lujo.
Lomo de bacalao asado sobre patata al vapor y aceite de pericana, bacalao en estado puro, a mi me resulto en su punto de desalado, aunque para mi mujer resultó algo salado. Gustos.
Gallinacea de Guinea con salsa caramelizada, muy buena.
Degustación de quesos, dulce de almendra con helado de café y unos petit tours para rematar.
Vinos:
El Rocallis 2004
Finca Terrerazo 2006
Tuvieron la amabilidad de cobrarnos solo medias botellas, al no consumirlas en su totalidad, un detallazo.
Tras visitar un par de bodegas por la zona acabamos en este restaurante donde teníamos pactado de antemano el menú. Como entrantes croquetas de garbanzos y especias (de curioso sabor), crema de calabaza, brocheta de pulpo con aceite de pimentón y por último buñuelos de bacalao. Nada destacable para mal o para bien. Platos elaborados correctamente pero sin sorprender.
Seguimos con hamburguesa de sepia con chips de verduras, para mi gusto plato muy conseguido con un sabor diferente al esperado y una textura de la sepia que no parecía tal. Después terrina de blanco y negro con huevo escalfado y esencia de pimiento rojo. Sin duda el mejor plato, un sabor intenso, fuerte y sorprendentemente compensado entre el embutido, el huevo y el pimentón. Como plato principal carrillera de ternera acompañada de una quenelle de patata asada aromatizada con aceite de trufa (en este caso me pareció una carrillera de tantas, nada que destacable).
Terminamos con prepostre y postre de dulce de almendras con helado de café que estaba realmente bueno, en particular el helado con un gusto intenso.
El servicio de sala estuvo a la altura, eramos 26 comensales y para nada se resintió en el ritmo de sacar platos a la mesa, cambiar cubiertos o explicar los platos. Igualmente destacar el servicio de bebida, siempre atento a que no faltase vino en las copas. Tomamos un blanco (Verdil de Bodegas Belda) y tinto Maduresa (Celler Roure) ambos a la temperatura correcta y catados previamente en las bodegas.
Por supuesto el local, la cubertería y cristalería a la altura esperada. Destacar también la selección de panes donde había gran variedad y todos ellos exquisitos, incluso se podía prescindir del aceite que sirven para acompañarlos. Para terminar cafés petit fours y unos Gin Tonics bien elaborados con limón y G-Vine.
Como resumen podemos decir que el menú estuvo bien, equilibrado pero quizás algunos esperaban más dada la fama del local.
Restaurante preparado para unos 20 comensales con decoracion minimalista, mesas amplias y una muy buena separacion entre ellas. Manteleria, cristaleria, cuberteria y cristaleria de muy buen nivel. En conjunto el espacio es comodo y amplio.
Mientras veiamos la carta tomamos un Palo Cortado numero 6 del Equipo Navazos que fue genial con unas almendras tostadas expectaculares que nos sirvieron.
Como aperitivos de la casa nos sirvieron chips de yuca, patata y remolacha crujientes y recientes. Hamburguesa de sepia en un mini brioche con muy buen sabor y textura tanto la sepia como el brioche pequeño que la sustentaba y buñuelos de bacalao crujientes por fuera y melosos por dentro.
Como primer entrante Tallarines de calamar fresco con langostino. Coccion perfecta de los ingredientes, sabor a mar con un toque de especie que no supimos determinar cual era hasta que nos dijeron que que llevaba aceite de vadouvan. Plato marino cien por cien.
De segundo entrante salmonete pochado en caldo corto. Sabor pleno con coccion justa en el pescado que se conjugaba con un caldo que , en princpio pensé que llevaba mostaza por un punto cacido que tenia al final, pero que resulto ser vinagre de frambuesa (nunca se termina de aprender). La union de los sabores provocaba una sensacion contrapuesta ya que por una parte estaba la salinidad del mar y por la otra la acidez final del caldo.
Como tercer entrante "Arroz en penques". Es un arroz caldoso de la zona que se hace con el tallo de la alcachofa y mas verduras de acompañamiento. La diferencia en este caso estriba en que lo presentan con manitas de cerdo crujientes en el centro del plato lo cual provoca que su sabor sea mas contundente y por otra , la melosidad de las manitas es lo que sirve para unir y catalizar todos los ingredientes , de forma que tomas un arroz caldoso con una textura de arroz meloso.
Como pescado tomamos lubina salvaje con setas. Coccion y sabor perfectos. La combinacion de ambas potenciaban el sabor del pescado y la union de las texturas daba lugar a una sensacion muy agradable.
De carne Pichon de Bresse en cinco cocciones. Plato contundente , con pichon prieto en la pechuga , mas melosos en los muslos y que era mantequilla en las alas. Materia prima en estado puro tratada perfectamente segun la parte del pichon que fuera. Sabor profundo y textura perfecta
De prepostre fresas maceradas en pimienta , crema de naranja y helado de vainilla. Muy buen precursor del postre final. La acidez de la naranja en su punto justo se unia a la dulzura de las fresas y la frescura del helado (helado que recordaba al mantecado de toda la vida , tan dificil de tomar hoy en dia) y el resultado era limpieza de las papilas y frescor que preparaba al postre final.
Terminamos con un dulce de almendra con helado de café. Es una una base almendra ligada , pero en la que se mascan los trozos de almendra con una capa superior de una especie de tocino de cielo. Esta capa superior , fina , melosa y dulce es la que , en la boca , hace de introductor al sabor fuerte y a la textura mas compacta de la almendra. La capa superior prepara el terreno para que las almendras llenen de sabor la boca con el punto dulce .
Muy buenos cafes, variedades de pan ( conte hasta seis) de buena calidad y recien horneados.
Muy buena carta de vinos a precios muy comedidos. Hay referencias nacionales e internacionales que cumplen un espectro lo suficientemente amplio. De todas formas , nos comentaron que estan en proceso de cambio y dentro de pco tiempo habrá una nueva carta . Servicio de vino de muy alto nivel.
El servicio en sala fue rapido, amable, agil, diligente y cercano.
La conclusion que sacas es que estaurante dominado por la busqueda del sabor. Las materias primas son de alto nivel , y todavia lo seran mas porque la estrella michelin abre puertas de proveedores que antes o estaban cerradas o eran dificiles de abrir. Se les trata con mimo y con respeto . Ademas existe una enorme personalidad. Sin abandonar la base de la cocina tradicional de la zona ,el arroz o el postre de almendras son un claro ejemplo, se busca darle una toque especial y propio. Se investiga a partir de lo de siempre para intentar una evolucion tanto en la presentacion como en el sabor. Sin abandonar estos principios hay interes y ganas añadir platos menos tradicionales para lograr un restaurante con personalidad diferenciada.
Las ideas estan claras, hay una enorme fé en lo que se hace, hay ilusion en lo que se prepara y se esta pensando en lo que se preparara . Sin dejar de tener los pies en el suelo , se lucha para lograr un restaurante unico y propio a traves de la materia prima y el sabor. Se sabe donde se esta y se sabe por donde se quiere ir . Y eso, en mi opinion , cuando se habla de gastronomia es muy dificil de encontrar.
Me recordó a esos restaurantes que han nacido de un negocio familiar y en base a fe, trabajo , ilusion y profesionalidad hoy son referencias.
El precio corresponde al menu degustacion sin vinos
Estuvimos el pasado miercoles para conocer el restaurante, en parte por la estrella Michelin, en parte por los distintos comentarios de verema y no salimos defraudados.
El local espacioso, tranquilo al ser miercoles laborable y la atencion al cliente muy detallista y correcta.
Comida fantastica, el menu degustacion bien estructurado: buena la hamburguesa de sepia en los aperitivos, genial la sopa de novia y el esturion.
Los postres a la altura.
Resaltar tambien la degustacion de los diferentes panes con aceite, buenisimos.
Buena carta de vinos aunque en ese momento les faltaban algunas de las referencias de los vinos locales.
Para volver.
Sin querer llegar a mago diría que la estrella obtenida este año por este magnífico restaurante durará mucho tiempo.
Un servicio de sala atento, entrañable, con ganas de que el cliente se sienta comodo en todo momento. Una comida, el menú degustación probado el domingo 1o de enero, que aúna búsqueda en la tradición (una sopa de novia con un caldo denso y sabroso que invita a dejarse seducir por él) con fuegos artificiales minimalistas (tallarines de sepia con langostino -algo seco-) que sin estar a la altura de un perfectamente ejecutado pichón de bress, dejan siempre sonriendo y feliz al comensal. Y un esturión en la misma línea de los tallarines. Cocina sin problemas pero sabrosa.
Unos estupendos vinos (tiara, terroir al limit,o el oro de ordoñez, acompañaron una comida interesante y agradable.
Casa Julio tiene muchas ganas, y se nota en el equipo de sala y en el de cocina, de ser un restaurante que no pase desapercibido.
Mis feliciaciones.
Un local estupendo, un servicio bien preparado, una dirección de sala impecable y una cocina que resuelve muy bien.
Pedí un menú largo con la finalidad de probar varias cosas, unos aperitivos, que incluía la hamburguesa de sepis, después galletas crujientes de manitas de cerdo, arroz con acelgas, salmonete, y conejo confitado. De postres fresas con pimienta de jamaica y después tarta de almendras con helado de café. Para éste menú, un blanco de Valdeorras, Pezas da Portela 2005, con crianza sobre lías en barrica, que acompañó perfectamente a todos los platos.
Bonita sorpresa en un lugar inesperado.
Fresas con pimienta de Jamaica
Salmonete
Selección de aperitivos
Pues eso un restaurante para quedar siempre bien. Buen servicio, buena comida y una carta de vinos amplia de la región y de fuera.
Buenos panes.
Tomamos tallarines de sepia con langostinos, pelicana que es una ensalada con tomate, unas hambuerguesas de sepia y un segundo compuesto de arroz de bacalao, carrillera y un pastel de longaniza y huevo poché.
Muy buenos y correctos postres.
Más fotos y amplios comentarios en el link...
http://vinsimes.blogspot.com/2008/11/casa-julio-fontanars-del-alforins-y-sus.html
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