Dos ambientes uno de cocina de autor y otro de cocina de mercado con tapeo,pescados, mariscos, carnes y arroces.
Nos decantamos por este segundo, buenas croquetas de bacalao sabrosas y nada aceitosas, un poco mas flojo el calamar romana demasiado grande y con poco sabor, pedimos un plato de la otra carta que nos llamo la atención que es una hamburguesa de sepia, muy suave y sabrosa y un arroz a banda bueno de punto y sabor.Servicio rapido y amable. Buen helado de turron.
No cometais el fallo nuestro, pedimos demasiado, las raciones son abundantes.
Buena R.C.P
Arriesgada apuesta de Julio en este enclave enológico pero apartado del mundanal ruido.
Local cuidado de atmósfera calmada, buena separación entre mesas, cómodas sillas y amplias mesas.
Cocina de mercado con los platos bien ejecutados, las carnes en su punto de cocción y los pescados correctos. Los platos no son excesivamente originales pero todos, absolutamente todos, están perfectamente elaborados y bien presentados.
Bodega amplia y a buenos precios con referencias muy interesantes, copas y servicio de calidad.
Dignisimo restaurante.Asombra en Fontanars.Local impecable.Atencion esmerada.Servicio del vino y copas a la altura de los mejores restaurantes.Cocina actual.A pesar de ser un grupo de 30 la experiencia estuvo muy bien.A destacar los chips de verduras y el rabo de toro.Precio acorde al sitio.Recomendable incluso si requiere una pequeña desviacion.
Fecha de la visita 16/04/2007
Sorprende gratamente encontrar un restaurante de este nivel en una población como Fontanars. Los entrantes chips de verduras y hamburguesa de sepia IMPRESIONANTES y como plato principal un arroz al horno que estaba inmejorable. En cuanto al servicio del vino, perfecto copas apropiadas y envinadas convenientemente con todos los vinos que probamos,blanco, tinto y dulce todos de la zona.
Quedé gratamente sorprendido. La carta es modificada unas cuantas veces al año. Los productos son de gran calidad, presentación muy elaborada y relación calidad-precio muy bien ajustada. Fuimos 3 personas y salimos a unos 50 euros/cabeza. Lo que más se agradece es la atención, muy cuidada y profesional. Incluso pedimos de hacernos una foto con Luis, el cocinero, y salió tan amablemente a hablar con nosotros, un ejemplo que por desgracia no siempre se cumple. Vale la pena el desplazamiento hasta este lugar por el entorno formidable, pero ahora hay una razón más. Un ejemplo a seguir en la cocina de autor valenciana.
Fontanars es un paraíso. El entorno es espectacular. Empiezas visitando Heretat de Taverners y compras algún vino allí (o te acercas a Moixent a Celler del Roure). Después te das una vuelta por el pueblo o los alrededores para hacer hambre (a ver la Bastida, por ejemplo). Y entonces te metes en Casa Julio. Es impresionante. En un pueblo un sitio con esa carta. Julio y su equipo son máquinas. Desde que estuve han cambiado la carta así que tendré que volver. He ido dos veces y he alucinado. Los vinos también están muy bien. Además, tiene la buena constumbre de poner aceite para mojar pan. La última vez fue Amanda. Lo único malo es la vuelta en coche. Vale la pena ir a Fontanars. Vale la pena ir a Fontanrs. Vale la pena ir a Fontanars,...
Arriesgada apuesta de restaurante moderno en el pueblo de Fontanares que rompe radicalmente con el entorno. Acompañados y recomendados por nuestro buen amigo Miguel de Bodegas Los Frailes, tomamos un menú degustación algo recargado. Los platos luchan por hacerse hueco en la cocina de autor, con sugerencias curiosas. El arroz muy interesante. Servicio perfecto. El local es acogedor. Personalmente pienso que resulta caro para estar en un pueblo como Fontanares. Muy buen trato del dueño -Julio-. Al finalizar también saludamos al cocinero José Luis.
Segunda visita a este magnífico restaurante, esta vez para cenar.
El servicio de sala, oficiado por Julio (propietario), es estupendo y muy profesional, se le notan los estudios de hostelería al igual que el del cocinero José Luís.
La carta la componen de 20 a 25 platos (incluyendo los postres) y es cambiada de tres a cuatro veces al año, con propuestas originales y creativas respetando el producto y ofreciendo aquello que el mercado mejor tiene en cada momento.
El vino es conservado en armarios climatizadores, la carta está organizada por tipos y ordenada de menor a mayor precio (inusual), aunque Julio nos comentó que en un futuro cercano la cambiaran, organizándola con criterios geográficos. En el momento que cambie este aspecto, junto con el aumento de referencias conseguirá la máxima puntuación por mi parte. Los precios más que ajustados a veces sólo carga un 25% del precio de tienda, como en nuestro caso un San Román 2002 por 28 euros.
Tomamos como entrantes: ensalada de pichón (gentileza), foie micuit con mermelada de melocotón y lombarda, manos de cerdo crujientes, hamburguesa de sepia, huevo escalfado con salteado de trigueros, como plato carré de cordero cocinado a muy baja temperatura. Dos postres: una sopa de lácteos y un coulant de avellanas maridados con el pedro ximenez gutierrez colosía. Para beber tomamos dos cervezas en el aperitivo, una botella grande de agua mineral y un estupendo San Román 2002. Todo ello por 100 euros.
Decorado con un estilo moderno, minimalista, con paredes y suelo de iroco y granito.
El menú se basa en lo que podríamos denominar “cocina creativa”. La vajilla, cubertería y cristalería (spiegelau) son modernas y están a la altura.
La carta de vinos está, algo desequilibrada por la falta de vinos blancos, predominando los de la zona, aunque tiene en cuanto a tintos una completa selección de vinos de vanguardia a muy buenos precios. También se pueden degustar por copas una selección de cinco vinos dulces.
El servicio es joven, atento, dispuesto y muy profesional con detalles muy significativos como cambiar el servicio entre plato y plato, envinar las copas y explicación de platos y vinos.
En nuestro caso tomamos: un aperitivo (gentileza) de salmón marinado y un magret de pato con salsa de mango, tagliatelle de calamar con salsa de tinta y hamburguesa de sepia y calamar, que estaba estupendo, ensalada especial, la de toda la vida pero con materias primas de calidad, muy honesta, arroz a banda (extremadamente sabroso, con tropezones, buenísimo), un prepostre (gentileza) sorbete de cítricos sobre espuma de frutos rojos (lo que menos me gustó), un postre: quenelles de nata de café, chocolate y helado de menta sobre sopa de cacao y un café de colombia (muy bueno). Para beber, además de una botella de agua mineral (1 lítro), nos decantamos por un novedoso Reixiu de la bodega Heretat de Taverners. Todo ello por 65 euros dos comensales. ¡Muy Recomendable!
Hemos estado este fin de semana y nos ha encantado, tenian un menu de degustacion por 42€ para San Valentin con muy buena pinta, y todo lo que tomamos estaba realmente bueno, el restaurante es de estilo minimalista con muy buena cuberteria y cristaleria, el servicio fue impecable, tomamos los vinos de la zona (en la misma calle la Bodega Belda) y seguro que repetiremos.
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