Hacía un día precioso y teníamos una comida pendiente con unos amigos, así que decidimos llegarnos hasta el Villa Mas.
Aparte de lo comentado en anteriores comentarios resaltar:
-Aparte cayeron cuatro GT’s variados de los que no sé el precio, ya que pagaron nuestros amigos.
-Aunque no os lo creáis últimamente he aprendido bastante de vinos así que después de repasar la interminable lista de tintos de Borgoña sin acabar de decidirme, llamé al camarero y le pregunté directamente por los más baratos, muy amablemente me indicó dos referencias que curiosamente tenían el mismo precio y entonces siguiendo el consejo de mis amigos veremeros, me puse en sus manos, y le dije que de esos dos referencias nos sorprendiera eligiendo él mismo el que considerara más adecuado.
-Cuando me lo dió a probar y me pregunto qué me parecía, siguiendo los consejos de un cefalópodo amigo mío de dije muy serio, “interesante, un vino muy interesante” con eso el camarero quedó convencido de que estaba ante un autentico entendido.
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