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Restaurante Mas de Roures en Vall d´Alba
Restaurante Mas de Roures
País:
España
Provincia:
Localidad:
Dirección:
Cód. Postal:
Tipo de cocina:

Añadir vino por copa

Precio desde:
28,00 €
(precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra:
lunes y cenas de domingo a jueves
Nota de cata PRECIO MEDIO:
44 €
Nota de cata VALORACIÓN MEDIA:
6.4
Servicio del vino SERVICIO DEL VINO
6.1
Comida COMIDA
7.0
Precio medio entorno ENTORNO
6.2
RCP CALIDAD-PRECIO
6.5
vaquetas
níscalos
tabla de setas
escalivada
pan
vino
Opiniones de Mas de Roures
OPINIONES
10

En las afueras del pueblo Vall d´Alba se ubica esta masía y en ella el restaurante. Antes de entrar dejas a la derecha la cocina supletoria donde se hacen unas enormes brasas y que alivia el trabajo de la cocina interior dedicada a otros menesteres; hay también un pequeño rincón con mesas y plantas para salir de un apuro o tomar un vermut mientras espera tu turno, porque aquí, al menos en finde semana, hay dos turnos: 13.30 y 15.00 horas. Un aparcamiento justito si está todo lleno y varios edificios conforman la totalidad de la masía.

La entrada al restaurante es como la puerta de una habitación con una cortina para evitar la entrada de moscas del campo que lo rodea, y para facilitar los platos de asados provenientes de las brasas. Están todas las mesas que caben, incluso dificultando el paso del servicio, así que cercanía total; consecuentemente también hay un exceso de ruido de conversaciones porque además hay mucha gente cliente habitual que se saludan entre ellos y con los dueños; hablando de dueños: en las brasas está la hermana mayor (recientemente viuda y refugiada en el trabajo)  con alguien más en la ayuda, en la sala la hermana, embajadora del negocio y que te hace sentirte como en casa está a punto de jubilarse, aunque solo será mentalmente; al servicio de mesas 3 chicos jóvenes amables y trabajadores (el varón con una voz que ya la quisiera el mejor locutor de radio del mundo) que apostaría a que son los hijos.

Las mesas son amplias, muchas redondas, buenas sillas cómodas, mantel en mesa, buenas copas para el vino con vajilla cubertería y vasos aprobables. Somos los últimos en llegar y eso creo que nos facilitó que ya había mesas terminando y permitió la salida de platos de cocina a buen ritmo porque al haber turno previo y llegada de todos a la vez imagino que sería más caótico.

La carta de vinos es muy amplia y documentada pero vamos decididos como siempre. si es posible a algún vino local y nos quedamos con Temps tinto 2023 un coupage de cabernet, merlot y syrah, vino natural de bodega Mas de Rander en la costa de Castellón con 10 meses de crianza en roble francés y húngaro. Hizo falta también un par de aguas grandes y una cerveza de presión.

La carta de comidas es interminable siempre con orientación a producto de montaña aunque también hay opción de arroces y pescados a la brasa siendo esta última preparación también muy frecuente en las carnes; aquí es cuestión de buen producto y elaboración casera, preferente en guiso a brasa. Tras la difícil elección de entrantes compartidos y principal individual nos quedamos con:

. pan a la brasa con tomate y aceite y allioli: por supuesto un magnífico pan tipo hogaza braseado, buen tomate rallado y buen AOVE y a completar con un allioli casero que costaba sacar del cuenco; declinamos repetir porque nos lo hubiéramos comido igual y no llegábamos al postre.

. tabla de setas fritas con foie: variado de setas (trompetas dela muerte, níscalos, seta de cardo, boletus, camagroc..) bien pasado por plancha con algo de aceite y con algunos tropezones de foie plancha.

. caracoles de montaña: conocidos como vaquetas, son la élite de la elegancia (si es que hay elegancia en un caracol) preparados en cocción con romero manteniendo una textura perfecta ni correosa ni blanda; hacía años que no veía. Se sirven por unidades (a más de 1€) y van 12 en el plato.

. escalivada completa: verduras como pimiento rojo y berenjena horneados y aliñados con buen AOVE, tomates cherry, aceitunas y complementado con lonchas de una cecina y unos filetes de anchoas más que correctos.

. níscalos: las setas de tamaños diferentes con predominio de grandes, a la plancha y buen aliño de aceite y perejil sin excesos para preservar el sabor; se sirven por unidades (estamos al principio de temporada).

. perdiz en escabeche x 2: una perdiz entera por ración de buen tamaño con un escabeche bien ajustado de vinagre, carne de textura perfecta

. confit de pato: referido como tierno y jugoso y envuelto en láminas de manzana asada con lo que se hace casi obligatorio tomarlo todo a la vez. 

. paletilla de cabritillo: normalmente es por encargo, pero hoy había. Referida como tierna y sabrosa. Una bandeja de patatas fritas caseras y otra de verduras a la plancha al centro de la mesa sirvieron de compañía a los principales de todos.

. mango: servido cortado en un cuenco en perfecta textura (no es fácil), sin hilos y bien de sabor maduro.

. tarta de moca: buena presencia y referida como buena sin excesivo dulzor.

. flan de pasas y melocotón: con una base de buen flan casero rellenado de pasas y coronado con láminas de melocotón en suave almíbar. Hay que probarlo.

Estamos en la comunidad así que rematamos con dos cremaets, aquí llamado carajillo, bien preparado, con buena dosis de ron (menos mal que hoy no conduzco) y que nos ponen 4 trocitos de una coca boba casera esponjosa con azúcar glass.

Buen final de viaje y sitio recomendable por su comida al subir o bajar del Maestrazgo por el interior; imprescindible reserva con tiempo si es fin de semana; si se puede ir entre semana debe mejorar mucho la experiencia porque el entorno debe subir a notable alto.

  • vaquetas

    vaquetas

  • níscalos

    níscalos

  • tabla de setas

    tabla de setas

  • escalivada

    escalivada

  • pan

    pan

  • vino

    vino

Después de una hora en la mesa nos llega el primer entrante...ibéricos! ...después de otra media hora nos llega el segundo alcachofas a la brasa... En ese momento le cimentamos que el paso de jamón y queso que AÚN no han traído para los niños.. No lo traigan..de ahí ya cuando estamos dos horas en la mesa llega el último entrante... Mientras tanto hay gente que ha llegado después y ya está con el postre...creo ver tres mesas en esa situación..
Al final llegan los platos principales...muy buenos..eso sí... Pero la desesperación ocultan el plato casi por completo.
Sí no fuera la tardanza un sitio recomendable.

Coincido plenamente con eusebiorbs.
Demasiado aceite depositado en los platos. De pequeño me dijeron..., la abundancia, generalmente, es mala. En este caso una verdadera lastima al enmascar el fantastico relleno de berengenas con foie laminado. Un crimen ( segun mis gustos) que las patatas esten, ademas de fritas, regadas al servir con aceite de oliva
Local de estética agradable, mesas demasiado juntas que invita, no necesariamente, al cotilleo. ;-)
En esta ocasión estaba lleno por lo que la rumorología y presión sonora, campaban a sus anchas. Muy molesto
Despues de los entrantes nos sirvieron una paella "supuestamente" tradicional. Nada mas lejos de la realidad. Y es que no admito el color verde como dominante, ni aderezos fuera de lo común. Se puede y debe de ser creativo, pero aquí no toca.
Volveremos para darles una segunda oportunidad, un mal día lo tiene cualquiera.
Carta de vinos suficiente

La amable dirección que regenta este restaurante, presenta algunos rasgos contradictorios. Por una parte ofrece una excelente calidad de producto, un local encantador, pero no sabe rodearse de un servicio eficiente, no obstante te lo hace cobrar a precio de grandes profesionales.

Como sea que fuimos varias personas, recorrimos parte de su carta, en una extensión mayor de lo habitual.

Hay un denominador común que es el abuso del excelente aceite que adorna sus platos, que enmascara el sabor de cualquier plato.

La cuenta incluye bebidas extras, por lo que no es representativa de la media, es decir, con facilidad puedes sentarte en este establecimiento sin que la cuenta sobrepase los 40 euros.

Los postres estupendos.

He estado en dos ocasiones, las dos hace uno o dos meses.

El emplazamiento del establecimiento es encantador y además como voy entre semana me beneficio de una atención perfecta.

Para entretenerte, unas almendritas fritas por ellos mismos y un servicio de pan torrado a la leña con un auténtico ajoaceite artesanal excelente.

Dentro del menú, hay que pedir los platos de temporada. Tomé un variado de setas un poco decepcionante, por que estaba esperando unas naturales con el sabor de la tierra.

Esta última ocasión pedimos una paella para dos, con un resultado de sabor intenso, de verdura de su huerto, junto al mismo establecimiento y pollo de corral, oscuro y aunque de carne más prieta, más sentido. El arroz suelto, en su punto y raciones abundantes. Un 7 sobre 10.

Los demás platos que recuerdo no han dejado una fuerte huella en mí, pero sales con el regusto de saber que has pagado un precio razonable, y que la carta tiene más recorrido, así que volveré y añadiré comentarios si procede.

Demasiada fama para lo que te encuentras: ruido, servicio muy lentoy no excesiva calidad.
Entrantes: parrillada de verduras: 1 espárrago escuálido, 1 patata pequeña, 1/2 cebolla y 1 rodaja calabacín. Esta última 1 cuarto de hora después del resto!
cuadritos de berengena rellenos de foie y pato "jascoso".
Bacalao al pil-pil: bacalao confitao al que le añaden la salsa guardada, con lo que el resultado tira a soso.
Copas de helado y tarta de chocolate, lo mejor de la comida.
Un ruido de comedor de bar. Esperabamos encontrar una masia encantadora y es un edificio sin gracia con una entrada angosta sin cartel.

Fuimos en Mayo de 2010 a comer y este sitio ha sido toda una sorpresa descubierta por unos amigos. Destacan varios platos realmente bien cocinados. Para esperar te sacan un pan de la zona con tomate y aceite que está sencillamente exquisito, si lo untas con el allioli hecho con aceite de la zona, la combinación es exquisita.
De los entrantes destacar la alcachofa a la brasa, en su justo punto de cocción que tan difícil es de conseguir en la brasa, me recordaba las alcachofas a la judía que probé en Roma. Probamos unas colmenillas rellenas de foie absolutamente deliciosas, tomate rellenos exquisitos. Un plato a destacar: langostinos con manitas de cerdos, cuya textura recuerda al all i pebre pero con manitas, delicioso. De principal pedimos carnea la brasa, hecha en su justo punto de cocción. En este lugar dominan a la perfección la brasa. Los postres que nos sacaron (un combinado) estaban de locura. Correcta carta de vinos. El ambiente es ruidoso, pero la calidad de la comida y amabilidad de la dueña superan con creces esta pequeña limitación. Sitio realmente recomendable, volveremos sin duda.

Me considero un cliente de muchos años de este conocido restaurante de la Plana Alta y en mis innumerables visitas nunca me he encontrado en la situación que tu nos describes. Soy cliente muy habitual (voy casi todas las semanas) y si algo puedo destacar precisamente de este local es el excelente trato recibido por parte de las dueñas, siempre atentas a todo y que no les importan en absoluto las pequeñas críticas que se puedan recibir (muy pocas, por cierto). De este restaurante resaltaría su ubicación, perfecta para visitar con niños ya que no existen problemas de tráfico etc. es un lugar muy tranquilo en el que uno puede olvidarse del mundanal ruido de la ciudad y degustar platos típicos aderezados con un toque de exclusividad (destacar la caldereta de cordero, el chuletón de buey, el solomillo lechal al foie... y sus exquisitos postres, todos ellos elaborados por ellos mismos y que sinceramente son de lo mejor que he probado). Destacar también el constante goteo de personalidades tanto del mundo de la política como del deporte (Villareal CF, que en ocasiones ha celebrado allí sus éxitos), así como importantes empresarios de la comunidad. Recientemente se ha incorporado una carta escrita (ya no la cantan). Todos estos detalles son los que hacen del Mas de Roures uno de mis restaurantes favoritos, el mejor de la zona en cuestión y que no dude ni un momento en recomendar a todo aquel que desee visitarlo.

Primera vista y buenas sensaciones: excelentes entrantes (rovellons y carxofes a la brasa, enslada de bacalao y berenjena) y mejores segundos (conejo al all i oli, cabritillo al horno, y conejo estofado). Muy bueno el pan, estilo rústico.

Bebimos Maduresa, a 24 € y temperatura ambiente; y Juve & Camps Resarva FAmilia a 23 €; las copas de calidad media.

Incomprensible sacar un surtido de postres para cuatro en versión XXL, donde podrian comer fácilmente ocho y por 24 €, a pesar de estar buenos ...

El local concurrido y ruidoso aunque no desagrable. La carta la cantan, no está por escrito, y un precio medio que ronda los 40 € pax. Lo recomiendo siemnpre que se tenga cuidado con al pedir los postres y vinos de la climatizadora.

Sería injusto si no pusiese esta restaurante después de 3 veranos acudiendo a él a degustar la caldereta de conejo, o los calamares con habas tiernas, o los higos con queso, o el queso frito, o la parrillada de verduras, o el insuperable conejo al all i oli,...
Increíble encontrar en una masía "perdida" entre Vall d´Alba y Benlloch, cerca del arco romano de Cabanes, y en un ambiente muy familiar esta oferta, que invita al gulesco yantar, con vinos en los que hemos conseguido que, por fin, se añadan caldos de la zona de Levante (Vega Alfaro, Maduresa, Pago de Balagueses,...), en copas Spiegelau.
Se come y se disfruta, terminando con unos postres suficientes, una copa de aguardiente, y en busca del turrón que, durante todo el año se produce y vende en el pueblo de Benlloch.

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