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Restaurante Jockey (CERRADO) en Madrid
Restaurante Jockey (CERRADO)
País:
España
Provincia:
Localidad:
Zona:
Cód. Postal:

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Precio desde:
80,00 €
(precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra:
Sábados al mediodía, domingos y agosto.
Nota de cata PRECIO MEDIO:
106 €
Nota de cata VALORACIÓN MEDIA:
5.0
Servicio del vino SERVICIO DEL VINO
4.6
Comida COMIDA
5.6
Precio medio entorno ENTORNO
5.6
RCP CALIDAD-PRECIO
4.7
Opiniones de Jockey (CERRADO)
OPINIONES
7

Segunda visita a este clásico y en esta ocasión una cita de negocios. La primera "sorpresa" es que en pleno mes de julio (en Madrid) se exige corbata. No pasa nada; estamos en la capital del reino y el poderío se nota. Un comensal que ha venido vestido como si fuese a la playa, llama al chófer y (con su Mercedes clase S) pide que le acerque una chaqueta y una corbata. Se la pone de mala gana y "tos´pa´dentro".
El local sigue teniendo el encanto de lo añejo. Un banco corrido de terciopelo verde, paredes de madera oscura y espejos cromados. Lo que pasa es que ahora ya soy algo más crítico y veo que las mesas están muy juntas y son tan estrechas que no podemos cenar enfrentados pues el cubierto casi no cabe y las rodillas chocan. Por lo demás el servicio es de vieja escuela. Enchaquetado y hablando de usted.
Pedimos una copa de cava de aperitivo y explican que lo que tienen abierto es champan (Pierre Joule) ¡¡pues adelante!! (cueste lo que cueste). Ofrecen un aperitivo que consiste en un champiñón con crema gratinada. Correcto para hacer boca. También sirven unas refrescantes "crudités". El maitre nos ofrece la carta y de nuevo sufrimos un retorno al pasado. En mi caso el primero consistió en huevos pochados cubiertos en gelatina y salmón (sobraba gelatina y faltaba salmón). De segundo pollito al tomillo en su salsa con guarnición de patatas fritas (eso sí, muy bien fritas y servidas a parte como si fuese algo especial). Para terminar un sorbete de mandarina que estaba correcto.
La carta de vinos tiene bastante variedad con selección de añadas en algunos vinos. Para mi sorpresa no está muy inflada (tienda x 2). Pedimos San Vicente y no queda. Nos recomiendan Marques de Vargas 2006 (31.eur) y aceptamos. La verdad es que acompaña bien pues es un Rioja clásico, perfecto para unos platos también clásicos. El problema es que la primera botella sale bien de temperatura pero no la segunda. El servicio de vino es atento (quizás en exceso pues llenan mucho la copa y parece que quieren seguir descorchando).
Decir que lo comido estaba bien cocinado y son raciones amplias pero sólo se puede valorar positivamente si lo tomamos como un repaso de la cocina de los 80 (que no deja de tener su encanto). El servicio siempre atento a poner pan, o servir vino en una cristalería y menaje de alta calidad. Todo ello a precios muy altos. Yo no pague pero seguro que la "fiesta" superó los 90.-euros por cabeza (sólo el pollo eran 23+IVA).

No tuvimos problemas con el espacio ya que reservamos una sala privada, pero la verdad es que la sala de abajo se ve un poco agobiado con todas las mesas casi pegadas.
La atención fué correcta pero fué decayendo según iba avanzando la comida. Entre cuatro ensalada de bogavante, correcta pero sin ningún misterio (la puede hacer cualquiera en casa) y eso sí unos callos espectaculares (creo que tienen fama de ser de los mejores de Madrid). Pesacados correctos y solomillo increíblemente tierno, lo mejor de la comida sin lugar a dudas. De postre un milhojas bueno pero ya...
En cuanto al vino me decepcionó porque tuvimos que pedir la carta ex profeso porque te intentan encalomar directamente el vino de la casa como si fuese un restaurante de menú de 12 €. De hecho lo intentarón hacer en tres ocasiones, me parece increíble, menuda diferencia con restaurantes como Zalacaín (por mencionar otro mítico de Madrid)donde don Custodio te deleita simplemente con la elección. Precio por persona: 168 € con copa incluída. La atención me pareció escasa, estaban deseando echarnos para poder cerrar.

Comida con amigos y lo que citan otros foreros es cierto, local estancado en decoración y servicio. Sin embargo ese aire retro tiene su encanto como contraste a la saturación minimalista que nos invade. La carta muy clásica (¿¡¡tosta de salmón a estas alturas!!?) pero todo lo comido estaba muy bien elaborado dentro del estilo afrancesado que predomina en cocina. Yo tomé una ensalada de langostinos y algas con vinagreta de primero y pollo relleno aromatizado con ¿jengibre? de segundo. Raciones abundantes, lo dicho nada de minimalismos. De postre un sorbete de chocolate amargo muy muy rico.
Otros comensales pidieron el huevo escalfado con mousse de trufa (sensacional) o clásicos como el "ragut" de ternera de excelente sabor.
Para beber agua y el vino de la casa que es, ni mas ni menos, el CVNE reserva 2004 que elabora la bodega para ellos (¡¡ahí es na!!). Para terminar café (según la carta Nespresso) con mignardises y chupitos.
Ni que decir tiene que cristalería, manteles y demás menaje es de primera calidad. Servicio discreto y atento a que no falte nada en ningún momento. Como dato curioso, dentro del clasicismo que rodea este restaurante, el pan te los sirves con la mano cuando te acercan la bandeja.
En resumen carta, servicio y decoración muy clásicos pero si a uno le sale la vena decadente merece la pena la visita (ojo con el protocolo en el vestir). Además, ¿en qué otro sitio vas a compartir comedor con los Albertos?
Fui invitado y no puedo dar precio pero estimo que no sería menos de 80 euros por cabeza.

Restaurante de postín claramente venido a menos. El servicio muy profesional aunque algo estirado. La comida ue buena aunque nada llamó nuestra atención. Hay mejores opciones.

Solo comentar que al paso de los años va perdiendo la chispa que tuvo hace años,a dia de hoy en su peor momento, de acuerdo con los comentarios de FranciscoJS

Al mediodia habia comido en Castelló 9 y por la noche tocaba este "gran" clasico aunque venido a menos y que me decepciono.El local esta para mi anticuado y tiene un aire retro excesivo.El servicio es profesional aunque no esperaba lo contrario.Su cocina es tradicional aunque predominan los platos de caza que estan bien resueltos.Aun asi la comida no me entusiasmo demasiado.Solo acerte con el precio,unos 100 euros persona.Lleven americana caballeros.

Es un restaurante que vive de la gloria pasada. A nivel gastronómico presenta escasos atractivos. El local se ha quedado estancado en los años cuarenta (cuando se fundó) y es bastante incómodo ya que las mesas se encuentren tan cerca unas de otras. En la carta hay platos claramente fallidos y en la mayoría su presentación debiera mejorar. La carta de vinos no es la adecuada para un local de esta categoría -apenas hay 9 ó 10 grandes referencias- y el servicio del vino tampoco. Es un restaurante para ricos en el que la gastronomía queda en un segundo plano.

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