En pleno corazón de Ruzafa se encuentra este pequeño restaurante donde tuvimos el placer de cenar recientemente. Pedimos pastelitos de cebolla con harina de garbanzos y ensalada crujiente, gambas gigantes marinadas y doradas a la parrilla con fideos chinos condimentados con pimiento, cebollita, ajos tiernos y espinacas, ravioli basilico con salsa de tomate y trocitos de calabaza. Y de postre un helado supercremoso y pastel de chocolate. Todo estaba muy sabroso y los ingredientes de primera calidad. El vino era un Enrique Mendoza que estaba bastante bien. El local es ruidoso pero se compensa con la amabilidad del dueño y la rapidez del servicio. La comida es internacional y a la vez creativa por la combinación de sabores e ingredientes innovadores en su elaboración. Al final tuvieron la gentileza de invitarnos a un refrescante y delicioso limoncelo con hielo picadito. Nota 7
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