Nuestra visita a Blanca se detuvo en el Gurea y no creo que volvamos. De primero nos recomendaron el pastel de bacalao con cebolla y patata, el cual acompañamos con unas tostadas. Un poco soso. De segundo la torre de pulpo asado con un casi inexistente puré de patatas, no pasaba del aprobado. El pulpo un poco duro, y el acompañamiento escaso. De plato fuerte: bacalao a la sidra con idiazábal y unas carrilleras de buey. Al primero le faltaba la sidra y no pasaba de ser un simple lomo de bacalo con una lasca derretida del citado queso y pisto encumbrando. No merecía en absoluto los 19 euros que costó. Las carrilleras aceptables. De postre y como colofón: pastel vasco rayado con sirope verde en un minúsculo plato. Ahi lo dejo.
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