Situacion ideal en el Passeig de Gracia, el restaurante es inmenso con una decoracion moderna atractiva y estaba casi lleno, por lo tanto un poco ruidoso, ideal para comidas de empresa o grupos(abstenerse parejas)y descaradamente enfocado a extranjeros, mas a negocios que turistas, cuando te reciben ya te hablan en ingles directamente y todos los camareros que nos atendieron (una legion) tambien se defienden en este idioma. Viendo el enfoque y la cantidad de mesas a servir, mis expectativas sobre la comida no eran muy buenas, pero reconozco que me sorprendio, comimos bastante bien. Tienen una carta amplisima y lo tocan casi todo, destacaria los chipirones y las habitas salteadas con bacon y gambas entre los entrantes para picar y la hamburguesa de solomillo y el solomillo de atun entre los segundos. Los postres baratos (4€) y con la excepcion del tiramisu (malo) los helados muy buenos. Respecto al vino, de entrada las copas estan bien, por lo tanto no las tienen que cambiar, la carta es extremadamente comercial (las referencias que puedes encontrar en cualquier gran superficie), el servicio del vino es minimo, no parece que lo trabajen mucho el tema del vino. El cafe no muy bueno.