Mucho, mucho tiempo sin ver a mi Bego. Si, reconozco una debilidad tal que me provoca hablar en estos términos. Pero al margen de esto, uno va a La Salita a disfrutar de verdad, a poner en práctica los sentidos. Ahora ya no hace falta ni que esté ella, el engranaje es brutal, pero eso no la libra de que algunos demandemos su presencia. Y ahí se presentó, cumplidora como siempre y agradecida a sus incondicionales.
Veo el restaurante más serio que nunca, a ella también. Han crecido profesionalmente, que no gastronómicamente, pues su cocina lleva años teniendo un nivel muy alto. Eso no quita que en su repertorio aparezcan cosas nuevas, su evolución es y será constante, pero yo hablo de "la magia de la bruja", de platos que para mi no tenían nada que envidiar a los de ahora.
El hecho de que estén ahora más asentados y perfectos es por la obligación que conlleva el reconocimiento popular y mediático, porque el otro sigue inexplicablemente sin aparecer.
La otra noche no estaba lleno, por lo que en la sala se bastaron Miguel, el cual está ya definitivamente en plantilla, y Sergio, una "bestia parda" que lo controla todo (bien tranquilica pues estar, hija mía...) Adelantándose, casi adivinando... ¡Gracias, tío!
Menú La Salita
- El árbol de la vida. Se ha hablado mucho ya de él. Snacks al más puro estilo de la casa, pero ya con un refinamiento importante. Como así demuestra su chip de sardina, adaptado ya a esta original presentación. Destacables sobre todo el bombón de foie y el de queso azul.
- Canelón de aguacate relleno de tartar de bonito, acompañado de nuestro champagne de gazpacho. Una frescura pero con intensidad, apoyado por ese gazpacho, otro clásico del lugar, que asombró a mi colega y del que repitió.
- Salmonete, ravioli de gambas e hinojo con salsa de sus espinas y mantequilla ahumada. A la mesa venía el olor del salmonete mientras se estaba marcando, y es que no hay campana extractora que pueda con algunos pescados. La calidad y frescura de éste sirvió para que se abrieran nuestros estómagos. Comestible hasta la cabeza vaciada de la gamba, crujiente. Montaje y sabor. El plato más Bego del menú.
- Degustación de arroz de plancton y pulpo. Magnífico, con decir que repetimos... Carpaccio de pulpo por encima.
- Granizado de gin-tonic. Más suave de lo que recordaba, para mi mejor.
- Pichonetto Meronato. Versión terrina respecto a la que la catapultó en el programa. Acusado sabor, carne hilada, crema suave la del mero... Pero no sé, me hubiese gustado probar el original, el que hizo aquel día.
- Ciervo lacado en salsa de regaliz con migas de remolacha y puré de apio, nabo y gorgonzola. De foto, otra de sus presentaciones. Acertada la corta cocción de la carne, pues estaba jugosa a la vez que tersa. Presencia del queso, estupendo el puré, y la originalidad cromática de las migas es lo que a mi precisamente me resultó seco.
- Amanita muscarea cítrica. Jugando con las texturas. Un postre fresco pero que llena. Precioso el montaje.
- Tenderete de petit fours. Quité el de la pinza, esa graciosa camiseta, lo comí con la sonrisa que provoca y los demás reconozco que fue por decir... bueno, que no quede. No son los dulces que me pide el cuerpo. Mi acompañante dio buena cuenta del par que me sobraron. Desde luego, otra originalidad más.
En el tema de la bebida se encargó Sergio tras el primer intento fallido, un Dido blanco de Montsant. Y aunque no tenía la potencia de ese, nos sacó uno de Fontanars llamado Beberás de la copa de tu hermana, que cumplió con los primeros envites por fresco, agradable e incluso destapó un toque fino. Previo al blanco hubieron un par de cervezas Turia y otro par de copas de Sacristía AB 2ª Saca 2013. Continuamos con un champagne de pinot noir, Jean-Paul Deville Carte Noir, con todo lo que debe tener. Y en los postres, unas copas de Tokaji 5 Puttonyos Chateau Dereszla.
Nos hablo Bego de su nuevo proyecto, el cual me pareció único y ambicioso, pero eso será otra historia. Ahora, centrándonos en La Salita, espero que mi próxima visita no se demore tanto, aunque la competencia es fuerte y la curiosidad de seguir conociendo otros sitios por mi parte, razón única que me ha llevado a distanciarlo tanto, es muy fuerte.