Por una comida de despacho, y después de leer tanto sobre este restaurante, decido ir, y ninguna decepción, al contrario (de hecho empecé con un Martini servido como en pocos sitios). El local mejorable en algunos lugares, pues aunque estábamos al lado de la cava, la zona tenía demasiado luz (esó sí, se veía toda la cocina, algo raro en los restaurantes pero que da confianza al comensal). El personal agradable y cercano, presentando los platos y sabiendo lo que tienen. Sólo sirven menú degustación, no platos a la carta (aunque era lo que queríamos, siempre viene bien tener la carta) y los vinos, a precios correctos y con muy buena selección. Copas correctas (Spigelau) y el tratamiento y conocimiento del vino como en pocos sitios. Pedimos primero un Finca Sandoval y después, por recomendación, un australiano, el Mad Fish (buena recomendación). De menú degustación, que me acuerde, empezamos por un foie con maiz en tres texturas (incluía unas palomitas al oporto), unas chips con sardinas y puré templado, salmón en varias texturas con queso philadelfia, arriero, puré de espinacas y pan de salmón (increíble la presentación y los sabores), carpaccio de secreto con huevo estofado, merluza con arroz al hinojo y solomillo con puré de patata y chorizo (inmejorable) -se me olvida algo. La presentación y el cuidado de la cocina a un nivel poco esperable en esta zona y a estos precios, y cantidades correctas. Además tres postres, increíbles, "mojados" con el dulce Tintoralba. El menú degustación por 33€, aunque tanto pedimos que salimos a unos 65€. RCP buena.
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