El local es amplio, de una única estancia y está correctamente iluminado. La decoración moderna, agradable. Las mesas bien vestidas, la más que suficiente separación entre las mismas permite intimidad, las sillas mullidas, pero tal vez el asiento demasiado blando para mi gusto (son de las que te hundes).
Sólo ofrecen la opción de un menú único degustación, que en el caso de la cena cuesta 37,50 euros (iva y bebidas no incluidos), por lo que se preocupan por si algún comensal padece algún tipo de alergia o inconveniente frente a ciertos ingredientes que lo componen. La vajilla y cuberterías de calidad. El servicio es atento, dispuesto y muy profesional.
La carta de vinos es amplia y bien escogida, organizada por tipos y por D.O.’s o indicaciones geográficas. La cristalería es de calidad, de la marca Spiegelau. El vino descansa en un bonita cava acristalada visible en la sala y se sirve a temperatura correcta. El servicio del mismo es perfecto, sigue todos los pasos pertinentes: presentación, corcho, prueba, envinado, decantación (si lo requiere) y relleno. No puntuaré con la máxima nota el servicio del vino, ya que el sobrecargo en el precio del mismo me parece elevado, multiplica por dos o dos veces y media el precio medio en tienda especializada, además no disponían de dos de nuestras elecciones a pesar de estar ofertadas en carta, con las facilidades que otorga la tecnología actual me parece poco perdonable no corregir la carta en base a las existencias y nuevas incorporaciones.
Nuestra experiencia fue para cenar y os detallo el menú que disfrutamos:
• Tapitas saladas: champagne de gazpacho andaluz, chips de patata y sardina, etc.
• Gambas a baja temperatura, con falso cous cous de brócoli y coliflor.
• Degustación de arroz de berberechos, navajas y alcachofa.
• Granizado de gin tónic.
• Turrón de foie con bizcocho de pedro ximenez.
• Dim Sum de “fessos i naps”
• Ciervo con polenta de hierbas y salsa de madeira.
• Feria de Postres: degustación de tres minipostres por persona.
Diversos tipos de panes.
Todas las elaboraciones muy creativas, perfectamente cocinadas y muy bien presentadas. El tipo de cocina ante el que nos encontramos podríamos catalogarlo como cocina de autor de corte internacional.
Para beber, tras unas cervezas iniciales, pudimos disfrutar de un Markus Molitor Riesling, un Nora y un Finca Terrerazo. Los postres los acompañamos con unas copas de Casta Diva cosecha miel y Jorge Ordoñez número uno.
Agradecerles especialmente que tuvieran la deferencia de esperarnos para cenar hasta tan tarde (11:40 horas), que aunque bien es verdad que les advertí de antemano que asistiamos a una representación de la ópera que terminaba sobre las 11:30 horas, aún así, aceptaron gustosamente la reserva sin poner objeción alguna a tan intempestiva hora.
La factura final ascendió a 379,89 euros para los seis comensales que eramos.
Muy, muy recomendable.
Dicho y hecho, al final veo que has ido. Me alegra mucho que disfrutárais. La Salita es sin duda unos de los grandes de la Comunidad Valenciana.
Un abrazo
Disfrutamos un montón, lo cual no me extraña, apostamos a "caballo ganador", tus buenos comentarios al respecto nos aseguraban el éxito.
Gracias por tu ayuda.
Un abrazo,
Jose
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