Soy nuevo en esto de poner comentarios, pero llevo bastante tiempo utilizando Verema como guía para mis inquietudes culinarias y enológicas (la vaguería me puede, lo siento). También llevo bastante tiempo acudiendo (desde que abrieron) al, en mi opinión, mejor restaurante de cocina de autor de Valencia. Soy fan incondicional, lo reconozco.
El motivo de que me anime a escribir es avisar a los navegantes: La Salita sigue mejorando y el menú que nos ofrecieron en nuestra última visita no solo embriaga en lo visual y en lo gustativo, sino que además divierte.
En el apartado de vinos no voy a entrar. Todo se ha dicho aquí (solo comparto las buenas opiniones) y lo que no se ha dicho, también es bueno. Sergio te acoge, te entiende y te enseña. Es un maestro y siempre acierta. Simpatía y cercanía (me iría de copas con él sin dudarlo). Esta vez nos propuso un burdeos maravilloso (en casa tengo el nombre, luego lo pongo). A veces tengo la sensación de que nos ofrece vinos que, en mi supina ignorancia (pese a que me esfuerce), no acabo de valorar como se merecen.
Dicho esto, centrémonos en el yantar (supongo que por chorradas que no compartiré, es difícil que obtengan estrellitas francesas, pero superan con creces a muchos de los estrellados a los que he acudido). Una novedad por adelantado: Esta vez no incluyen la famosa papa/sardina (es una pena, pero probando a sus sustitutos el dolor es muuuuucho menor). Menú:
1.“Café con pastas”. Aquí empieza el cachondeo y la diversión. Empezamos por el final y nos plantifican en la mesa un capuccino (que en realidad es una crema/espuma, ya no recuerdo de que... ¿Tupinabo?, con setas en el fondo. Para acompañar al “café” nos ponen una bandejita de pastas (al más puro estilo inglés) que en realidad son: Un turrón de foie, una mini tartaleta de cangrejo, una madalena de… …no recuerdo (que rabia me da), una empanadilla de morcilla/foie, un bombón de queso y un polvorón de patata y piñones. Técnica e imaginación a raudales. Es un plato que debe llevar un grandísimo trabajo detrás. El bombón de queso y el polvorón son… …la leche!. Plato 12
2.“Bocadillo de brascada”. El pan son unas finas láminas crujientes, la ternera es caballa, el jamón en mini cubitos, la cebolla es cebollino…. Genial, para comer con las mano. Plato 10.
3.Salmón confitado. Pieza de salmón confitado durante 36 horas (no es una errata), sobre una base de crema de espinacas y espárragos trigueros (algo más llevaba pero… mi memoria…). Increíble la textura del salmón. Plato 12.
4.“Arroz vivo” (el nombre se lo pongo yo). Continúan las risas con un arroz con gambas y tallarines de calamar al que le han añadido por encima unas escamas/lascas de atún (creo) desecado. El caso es que con la humedad ambiente las lascas de atún se mueven y parece que el arroz este plagado de colitas de gamba moviéndose (cada uno puede sacar las analogías que más le diviertan). Y además estaba bueno… …¡fíjate tú! (arroz en su punto, sabroso). Plato 10. Para acompañar, Sergio nos obsequió con sendas copas de un albariño cuyo nombre no recuerdo pero que estaba muy rico.
5.Granizado de Gin Tonic (este no cambia, pero incluso esta vez nos pareció mejor de sabor y de textura (hielo picado mucho más fino y suelto que otras veces).
6.El huevo en su nido. Un falso huevo (azúcar) relleno de setas sobre un nido de patata y caldito. Y sigue la diversión, las risas, la combinación de sabores, el juego de texturas… …en definitiva: el disfrute. Plato 11.
7.Magret de pato con salsa de naranja. Muy bueno, pero ya no tan sorprendente (todo lo anterior era demasiado elevado como para seguir con semejante nivel). Plato 9.
8.Postres (coulant, otro que no recuerdo y uno afrutado y ácido). En la línea de anteriores postres. Muy buenos. Plato 9.
Salimos encantados. Convencidos (una vez más) de que no hay que dejar pasar mucho tiempo hasta la siguiente visita (volvería mañana). Siguen mejorando, innovando, sorprendiendo y me imagino que disfrutando como enanos (porque para transmitir lo que transmiten tienen que disfrutar con lo que hacen). No sigo con elogios porque no pararía.
Los camareros, eficientes, discretos y divertidos (fantásticos).
El precio: 133,92 € (IVA incluido), para dos personas, incluyendo vino (35 €), agua, unos vinos dulces para los postres (un ¿granadino? Tipo moscatel pero afinado: muy bueno y un tinto que no recuerdo, a ver si encuentro la nota, que era una auténtica maravilla) y cafés. ¿Alguien da más?.
La visita/fiesta fue un sábado por la noche: Además de nosotros dos habían 4 mesas más de 2 personas y una de 6. Me da miedo (Sergio nos tranquilizó indicándonos que la comida había sido especialmente concurrida y que esa semana había sido especialmente mala). No lo consiguió, La Salita tiene que durar mientras quiera vivir y no por imperativos del mercado (si un día esto acaba ocurriendo tened por seguro que el fin del mundo estará próximo… …esa sí que será la señal y no la de los Mayas).
Perdonad el tostón. Saludos
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