Era uno de mis restaurantes favoritos para todo: temas de trabajo, amigos, salidas con mi mujer... la selección de vinos era casi inédita en nuestra capital en donde hay buenos sitios para comer (pocos) pero que no cuidan casi para nada los detalles. La carta era un poco escasa y variaba poco a lo largo de los pocos años que estuvo abierto pero la probé entera y casi todo me encantó, en cantidad, calidad y presentación. El ambiente era perfecto. El servicio, desconocido por aquí (a excepción de Montana, quizás). El precio, justo. Las copas, los postres y los puros... en fin. No sé porque en Málaga no puede haber sitios así que en cualquier sitio estarían llenos.
Aprendí "tela" del sumiller que pusieron los últimos meses.
Snif! lo cerraron. A esperar otra ocasión.....
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.