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Ir a comer de la mano experta

Un local ya descrito en anteriores comentarios en cuanto a las características del local. mesas bien separadas, bien vestidas, copas correctas, sillas cómodas; nuestra mesa con vistas al campo. Servicio en sala muy amable con buena dosis profesional y también familiar especialmente por ir con cliente asíduo que previamente había encargado el plato principal y del que es ferviente seguidor.

Carta de platos con buenas opciones de cuchara, suficiente variedad de una cocina con características clásicas y de buen producto con un emplatado correcto y vajilla actual. Carta de vinos con tendencias muy clásicas, predominio de vinos locales y con precios al uso. Servicio de vino de dar a catar y primer servicio con buen cambio de copas y nos ofrecieron copas de vino para el cava sin pedirlo.

Cinco para comer y disfrutar de comida, vino y compañía. Local sin llenar. En la parte líquida arrancamos, y por invitación de un comensal cercano y conocido, con un cava Dominio de la Vega Autentic; proseguimos con un tinto y ante la ausencia del Roda anunciado en la carta, nos ofrecen Viña Tondonia 1999 advirtiendonos que no sabría su estado, y aceptamos el reto, resultando bastante envejecido al decantarlo aunque a posteriori se abrió y algo se rescató; abrió una segunda botella que aparentaba aún peor estado con un corcho demasiado embebido, que retiró totalmente; al final decidimos irnos a lo reciente y nos bebimos un Pago Carraovejas finca y bodega 2015 que aguantó ya el resto de la comida.

Previamente matamos el hambre del viaje con un buen cesto de pan y rosquilletas y un amargo e intenso aceite Oli oli, un cornicabra de primera presión en frio. Lo pedido a compartir al centro:

. jamón serrano: un buen jamón cortado a máquina

. ceviche de corvina: demasiado fuerte de vinagre y cebolla que el zumo de naranja no consiguió frenar; buena idea pero mal resuelta ya que la cebolla se qudó casi toda.

. steak tartar: bien elaborado, buena carne y bien troceada; un poco más de rock and roll hubiera aumentado su éxito

. viera asada: perfecta de punto de fuego, sabrosa, grande, buena compañia en plato individual. Recomendable.

. principal: cazuela de alubias verdinas con langosta: de lo mejor en comida en cuchara desde hace tiempo. Un fondo de base bárbaro de sabor, casi gelatinoso; unas alubias verdinas de llorar y media langosta por persona, que una vez troceada y empapada del jugo de fondo perdía su sensación de marisco seco que siempre le acompaña. Buena ración aunque a todos nos pareció un plato como para repetir por lo menos media ración. Imprescindible conocer.

. postres individuales: cada uno eligió aunque no resistimos probar de todo, que en mi caso lo pedido fue un helado de coco con salsa de mango y reducción de vino tinto. En general todos muy correctos.

Al final salió el chef Julio Ochando y debatimos unos minutos y agradecimos al chef y a la mano experta que nos guió para disfrutar del platazo de verdinas por el que vale la pena el desvío. Unos buenos cafés para la vuelta a casa.

Recomendado por 2 usuarios
  1. #1

    Joan Thomas

    Sólo de pensar en ese guiso de alubias con langosta se me ponen los dientes largos. Enhorabuena por el disfrute.
    Saludos

  2. #2

    Abreunvinito

    en respuesta a Joan Thomas
    Ver mensaje de Joan Thomas

    Algo para soñar
    Saludos

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