Nuestra segunda visita a un tres estrellas tras el Martín Berasategui. Al contrario que en éste, en el Akelarre todo me pareció montado para servir exclusivamente menús degustación. En cambio, mi mujer y yo nos decantamos por la brevísima carta, en la que no se encontraba ninguno de los platos de ninguno de los menús. En mi caso opté por una ensalada de bogavante a la sidra completamente vulgar y un chuletón de atún rojo sin ninguna historia. Lo mejor, el amplio reservado, sin vistas, donde compartimos la comida con otra pareja, el servicio, cercano y correcto y el "sommelier". Una de las escasas ventajas de aventurarse a probar un tres estrellas con peques es que en una de las escapadas al aparcamiento vi salir a Pedro Subijana cuando aún no nos habían servido el café, ahora me planteo si sólo se acerca hasta allí para dar la ronda de rigor. En cuanto al resto del restaurante, vistas soberbias, mesas apiñadas y 120 Euros por cabeza comiendo de menú del día. Los pescados todos pudieran ser de piscifactoría o congelados, ni rastro de merluza o de pescados de roca. La cocina en lo que a mi comida respecta muy lejos no ya de un tres estrellas, sino de incluso, cualquier una estrella de los que hemos probado.
"Menú del Día" es sólo el encabezado del comentario. 120 Euros era el precio del menú sin bebida. Llover, este año ha llovido más que el pasado, pero eso no cambia mi impresión que, como todas las que figuran aquí, es personal. Los amigos que nos llevaron habían comido otras veces antes de otras muchas lluvias y habían quedado satisfechos, pero mi impresión fue la que he intentado reflejar.
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