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A dormir en los laureles

Me propuse una gira por las 9* michelin del País Vasco como criterio previo, pero asumiendo el riesgo de que los criterios michelinos no concordasen con los míos, ese era el juego. Como primera opción decidí, por aquello de ir de lo simple a lo complejo, acudir al restaurante del reconocido Pedro Subijana, Akelarre (www.akelarre.net) Y así lo hice, previa la reserva en la que se exige tarjeta de crédito y confirmación telefónica el día anterior: en ambas ocasiones solicité mesa para dos personas al mediodía en zona de no fumador y que fuese en el ventanal, recibiendo por contestación vía correo-e que "haremos todo lo posible por situarles en una mesa con vistas al mar", en la confirmación telefónica se me aseguró tener "mesa con excelentes vistas", si bien no eran al mar, sino a un vetusto y nada agraciado estéticamente aparador y a un embellecedor exterior - a través del ventanal- de tablones de madera y piso de hormigón, nada, en fin, de lo solicitado, de lo asegurado, ni de lo esperado. Sólo después de mi enojo y reclamación -mal pie para el inicio de una placentera comida- dispusieron un cambio a una mesa situada con lo requisitos pedidos y asegurados. Yo también había asegurado mi reserva con la exigencia de una tarjeta de crédito, más lo que se ve ese aseguramiento sólo lo es en un sentido.
Tomé sendas fotos de lo que era la vista que yo tenía en la mesa que inicialmente me habían dispuesto, de las que hago partícipe a quien esto lea para que juzgue por sí mismo.
Pues bien, pasado este trance diré que siendo el enclave extraordinario y estando dotado el restaurante de una estructura y disposición arquitectónica adecuada, no se merece lo ajado del mobiliario y antiguo del diseño, considero que una buena comida debe estar acompañada de un entorno encomiable, lo que en este caso no sucede.
Ahora, directo a la pitanza: rechacé el menú, siempre lo hago, me gusta elegir, disfruto con ello y este e un placer al que no renuncio; de primero arroz con caracoles y karrakelas (littorina littorea o bígaros), el que compartimos -esto fue un desacierto- soberbio en su estructura, presentación y preparación, siendo exquisito al paladar; de segundo plato, unos callos y foie fresco, que siendo extraordinarios, es lo cierto que nos esperábamos un plus que no existió, en un fin, un algo que los hiciera diferentes, un sello personal ausente, laudables en factura los hay de igual tenor en otros muchos sitios, sobre todo si tenemos en cuenta el precio de 42€ más iva para los callos. De postre uno de chocolate (al Cubo de Pistachos), sin pena ni gloria, y el ya reconocido Gin-Tonic al plato que sí supone un hito destacable, es luminoso, fresco y sorprendente.
En cuanto a los vinos, que sólo tomé yo lo que digo a efecto de ponderar el precio por persona, los elegí en copa después de tomar de aperitivo un no más que correcto dry martini, del que ni siquiera conoces cuál sea la ginebra utilizada, siendo el primero de los caldos Alma de Tobia 04 (riojano,www.bodegastobia.com )y el segundo Habla Nº4 06(extremeño,www.bodegashabla.com), que aconsejado por el sumiller a mi no me parecieron muy acertados -los desconocía-, pues si bien la elección fue correcta en el segundo, ya que con el arroz hubiese sido más acertado un vino blanco afrutado,pienso. A modo de conclusión, si lo sé no voy, pero tendré que volver para saber si es que yo fallé en algo o bien las guías Michelin y Relais & Chateaux nos inducen a error; no obstante, opino,que en conjunto y considerando el lugar, trato, atención, cortesía, cuchipanda y vinos es de esperar mucho más de un restaurante que está considerado entre los mejores, porque comer no consiste sólo en echarte la vianda al gaznate, así lo hacen las ocas y ya sabemos dónde le lleva.
La posibilidad de muchos profesionales, acogida ahora en el ámbito gastronómico por Ferran Adriá, de tomarse uno o dos años sabáticos para pensar, reflexionar y renovarse, debiera extenderse a otros, obviamente, pues no somos, me refiero los clientes, acreedores de ingratas sorpresas.

  • VISTA DE LA PARTE EXTERIOR DESDE MI SITUACIÓN

    VISTA DE LA PARTE EXTERIOR DESDE MI SITUACIÓN

Recomendado por 2 usuarios
  1. #1

    ramico

    La guía Relais & Chateaux mejor para alojamientos que para restaurantes, que aunque los que incluye en su mayoría son satisfactorios, hay alguno, como tú dices, dormido, dormido.

  2. #2

    Vinsimes

    Yo no soy quien para quejarme de Akelarre ni de nadie que no haya visitado, pero últimamente en muchos afamados restaurantes me quedo perplejo al ver la sencillez de la carta de vinos, tampoco pretendo con esto que me sirvan un Petrus del 82, no creo que sepa valorarlo en ninguna medida, por lo menos económica, pero si ver que sirven vinos bastante fáciles de encontrar en cualquier tienda o restaurante de mucho menos nivel. Por lo menos podrían ofrecer añadas ya de guarda aunque fuesen vinos sencillos para poder disfrutar un poco más de la comida (siempre que estén bien conservadas). Pero yo ir a un gran restaurante a beber un vino que no está pulido para beber me parece un mal servicio... (pero vamos es mi parecer solo)...

  3. #3

    chini

    Por no hablar del maridaje, para mi nada acertado.Se que no es nada fácil maridar un plato, pero creo que se podría ser mas creativo.

  4. #4

    Javier46

    en respuesta a ramico
    Ver mensaje de ramico

    Y algunos de los hoteles recomendados por esta guia Ramon (sobre todo en Francia) dejan mucho que desear . En sus tiempos fué una guia de prestigio y fiable. Hoy , desgraciadamente, tiene muchas lagunas

  5. #5

    Khansen

    Hola,

    Akelarre es uno de los restaurantes de los que guardo mejor recuerdo (mejor que Arzak y Berasategui) por todo: servicio, simpatía, comida, sumiller, el propio Subijana, con un menú muy bueno y divertido. Mi opinión es que a un sitio de estos no hay que ir a la carta, a no ser que te sobre el dinero, porque pagar 42 euros + IVA por unos callos, pues hombre, ni que fueran callos de oro...
    Saludos,

  6. #6

    javierm

    en respuesta a Khansen
    Ver mensaje de Khansen

    Estoy perfectamente de acuerdo contigo Khansen, tanto en el gran recuerdo que tengo de Akelarre como en este tipo de sitios hay que tomar el menu degustacion, porque en caso contrario es facil que las altas expectativas con las que llegas te hagan salir defraudado, como le ocurrio a Yaveremos (con el que no comparto para nada la opinion, pero por supuesto la respeto)

  7. #7

    vser

    Hombre en restaurantes con 3 estrellitas deberías poder comer a la carta sin ninguna sorpresa, lo que pasa es que resulta muy comodo clavar unos menús a piñon fijo y olvidarse de cocinar (y gestionar) una carta; ya sea esta de comidas o de vinos (como apunta Vinsimes).

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