Hola Manuel, gracias por leerlo. Si tu también eres de orejas esta como bien dices sonaba de rechupete ;-)
Un saludo compañero.
Juanjo.
El cielo había dado una tregua y después de incontables días de nubes y lluvia, el sol brillaba con fuerza. Decidimos visitar un restaurante fuera de la gran urbe, buscando poder disfrutar del día y de unas preciosas vistas mientras comemos. Llevaba mucho tiempo rondando mi cabeza el visitar el Andra Mari, y tras varios intentos fallidos (estaban completos) finalmente conseguí mesa.
Al llegar, me detengo un momento en las escaleras que bajan hacia la entrada y me quedo mirando el precioso caserío; paredes de sólida piedra, ladrillo y madera, todo repleto de flores y plantas bien cuidadas…tal y como lo recordaba de la última vez que estuve. Por cierto, cuento mentalmente y mi cabeza viaja hasta el año 2006, fecha de mi última visita a este local. ¿Por qué he tardado tantos años en volver si es un lugar que me encanta?
Accedemos al interior y nuestra primera sensación es la de que allí nada ha cambiado durante todos estos años en nuestra ausencia, la misma decoración tradicional mezcla de piedra y maderas nobles, el mismo equipo de sala vestido con traje tradicional, la misma jefa de sala vestida de negro…es como si no hubieran pasado esos 8 años.
Previa reserva telefónica, nos ubican en una mesa cuadrada vestida con mantel de tela blanco. Cubertería, vajilla y cristalería de calidad. Nos han ubicado junto a la cristalera que ofrece unas vistas privilegiadas del valle. La vegetación se desparrama por todas las laderas de las numerosas montañas que se divisan y allá al fondo, el macizo del Gorbea presidiéndolo todo; preciosa estampa que me tuvo hipnotizado con la mirada perdida durante muchos momentos de la comida.
Su cocina presenta varias opciones, a la carta, Menú Tradicional Elexalde (41,80 € Iva incluido) y MENÚ ANDRA MARI (64,90 € Iva incluido). Nos decidimos por este último compuesto por 6 platos + 2 postres:
**APERITIVO (por cuenta de la casa): una copa de txakoli de la zona, una galleta de queso y unas barritas de oliva negra. Estupendo comienzo.
**OSTRÓN SOBRE ESCABECHE DE NARANJA Y MANZANA: Un plato muy “liquido” ya que a la acuosidad de la ostra, se unía el escabeche de naranja, que era una especie de sopa en el fondo del plato y a las tiras de manzana recién cortadas. En boca superjugoso con contrastes de sabores y texturas…buenísimo. (VER FOTO)
**ALCACHOFAS, BORRAJAS Y CARDOS SALTEADOS: Una alcachofa partida por la mitad con tiras de cardo y borrajas todo ello pasado por la plancha. Muy buen punto de plancha que le daba a las verduras ese sabor característico que a mí particularmente me encanta. Muy rico.
**CIGALA ASADA CON TUÉTANO ATEMPERADO Y CREMA DE COLIFLOR: una riquísima crema de coliflor, bañada por un caldo de sabor intenso a carne, y sobre la crema, el tuétano cocido y la cigala. Sabores potentes que hicieron nuestras delicias. Este plato es de sobresaliente. (VER FOTO)
**TERRINA DE OREJA DE CERDO CON CEBOLLA MORADA DE ZALLA: Plato muy colorista; bloque de oreja de cerdo acompañada con su propio jugo y ornamentada con cebolla de zalla en diferentes formas y preparaciones. Este plato o te enamora o te echa para atrás. A mí me enamoró, a mi compañera sin embargo, la textura de la oreja que es muy cartilaginosa no le hizo gracia. Para aquellos que disfrutan de este tipo de platos realmente delicioso. Yo en esta ocasión lo hice doblemente. (VER FOTO)
**LOMO DE SALMONETE CON ALGAS Y SALSA VERDE DE BERBERECHOS: Plato con pleno sabor a mar. Un único pero…el salmonete para nuestro gusto estaba un pelín pasado de punto. Aun así, los sabores que transmitía eran intensos y el punto del pescado no anuló el disfrute.
**CORZO ASADO CON BONIATO, ACEITUNAS NEGRAS Y CACAO: Un buen taco de corzo, carne muy rica y de sabor potente. El contraste que producían las aceitunas negras y el dulzor del cacao realmente bueno.
**NATILLAS DE AZAFRÁN CON SORBETE DE CACAO Y MARACUYÁ: el sabor final de toda la mezcla de ingredientes muy rico. Curiosamente, las natillas no eran líquidas, sino que tenían textura gelatinosa similar a la de un flan. Yo personalmente eché de menos unas natillas al uso, de las de toda la vida. En mi humilde opinión hubiera sido un plato más divertido de comer.
**TIRAMISÚ: un buen rulo ornamentado con chocolate negro en diferentes texturas (helado y banda crujiente). El tiramisú muy cremoso, muy logrado; al igual que todos los platos degustados, realmente rico.
Acompañó la comida una variedad que panes que fueron repuestos a tiempo según se iba dando buena cuenta de cada uno de ellos con las diferentes salsas que adornaban cada uno de los platos: bollitos de cebolla, bollito artesano, y el que más nos gustó, pan de maíz que en este local está delicioso.
VINO: carta variada, con precios bastante altos en mi opinión. Entre ellos me llamó la atención Tricó 2010 que estaba a 66 € Iva incluido…tenía ganas de probarlo pero me pareció un precio excesivo. Finalmente opté por un vino tinto, concretamente PSI 2011, Ribera de Duero, Bodega Dominio de Pingus. (42,90 € Iva incluido). Presentación de botella, descorche, primer servicio y llenado de copas esporádico durante la comida. Llegó a mesa quizá un pelín frío pero cogió su temperatura enseguida. Servido en buenas copas, estaba muy rico aunque quizá esperaba más de este vino; puede que le falte un poco más de tiempo en botella.
También bebimos una botella de agua. Curiosamente tenían carta, eligiendo un agua procedente de noruega: VOSS, botella de diseño muy bonita de 1/3. Uno pudiera pensar que todos los aguas saben igual, pues no. Éste tenía un sabor característico que no sabría describir, vamos, que hay que probarla para que cada uno saque sus conclusiones. (3,85 € Iva incluido).
Terminé la comida con una copa de ITSASMENDI VENDIMIA TARDÍA 2009. Era la primera vez que lo probaba y me gustó mucho. En boca resultaba una mezcla perfecta entre los matices dulces y ácidos de la uva. Supuso un final feliz para este reencuentro con el restaurante.
(4,95 € Iva incluido)
Café cortado (rico) e infusión.
La cuenta ascendió a 187,55 € (Iva incluido). La calidad de su cocina y de su producto es muy buena, y el local merece la pena, pero tiene su precio.
Servicio de mesa formado por el mismo grupo de mujeres de toda la vida, yo creo que no ha cambiado ninguna de las que estaban en mi última visita. Te atienden muy amablemente, te explican la composición de cada uno de los platos y no falta de nada durante la comida. El único detalle que no nos gustó fue que mientras estaba yo terminando uno de los platos, comenzaron a colocar los cubiertos del siguiente plato. Es un detalle que no llego a entender ya que tienen sobrada experiencia para no cometer este tipo de fallos que son muy notorios. Por lo demás el servicio fue bueno.
Un restaurante para volver una y mil veces. Cuentan con una experiencia que hace que todas sus creaciones mantengan un nivel de notable para arriba. Para mí, un valor seguro en cada visita. Me propongo firmemente no tardar otros 8 años en volver.
Terrina de oreja de cerdo con cebolla morada de Zalla
Cigala asada con tuétano atemperado y crema de coliflor
Ostrón sobre escabeche de naranja y manzana
Hola Manuel, gracias por leerlo. Si tu también eres de orejas esta como bien dices sonaba de rechupete ;-)
Un saludo compañero.
Juanjo.
Hola Javi, si has probado VOSS sabes lo que quiero decir ;-)
En cuanto a lo del Tricó me imagino que será un error, de todas formas lo que he comentado, en cuanto vuelva lo compruebo de nuevo y si sigue a ese precio se lo diré a ver qué me dicen.
Del PSI dentro de lo poco que sé y por lo que tú me dices (que sabes mucho más) le falta tiempo. Si pasa por delante de mí un 09 ó 10 estate por seguro que no lo dejo escapar ;-)
Muchas gracias por tus puntualizaciones Javi.
Un abrazo.
Hola Josean, lo mismo me pasó a mí en varias ocasiones. Lo más curioso es que yo llamé para comer entre semana y estaban completos. La verdad que no se pueden quejar para los tiempos que corren, creo que cuentan con una gran clientela fija.
Si vienes para aquí y lo visitas, creo que no te defraudará, eso sí, intenta elegir un día de buen tiempo para poder disfrutar de la terracita que tienen que es brutal.
A ti también te veo en breve compañero.
¡Un saludo!
Por cierto, veo que habéis "engañado" al compañero Iñigov para que sea él quien escriba la crónica...si es que os estáis volviendo unos vaguetes :-))
¡Oye! ¿de verdad que os pimplasteis las 13 botellas de la foto?????? ¿Cuántos erais por curiosidad? Contadnos, contadnos...;-)
Exagerado , voy con quince días de retraso , pero mejor espera a la de alberto que se acordara de los vinos.
De todas maneras ya tienes los vinos en la valoración de iñigov , que nos acompaño en la mesa , otra joven promesa cántabra , échale un vistazo.
No tuve la suerte de poder estar presente, pero si ellos dicen que cayeron 13 seguro que así fue. Mi "record" fue también en ese mismo sitio: 11 botellas para cinco, pero aunque parezca una burrada si son buenos vinos y hay buena comida ni te enteras. Lo de la cantidad tiene que ver con las ganas de probar cosas nuevas y normalmente difíciles de conseguir, así que cuando vas a La Cigaleña aprovechas al máximo.
La idea es ver tres maneras diferente de trabajar con la garnacha. En Rioja veremos la de Juan Carlos Sancha, cuyo vino Peña El Gato me gusta bastante. Después nos acercaremos hasta Navarra y veremos una bodega situada en la zona de climatología más fresca, al norte de Estella. Se llama Aroa Wines y realizan cultivo ecológico. No conozco nada de ellos, pero se mostraron muy amables cuando contacté con ellos, cosa que no puedo decir de Domaine Lupier, que se veía que no tenían el menor interés en atendernos. Para el día siguiente visitaremos una bodega de Campo de Borja que tú me recomendaste y que hacen vinos más potentes, concentrados y espero que no muy golosos: Pagos del Moncayo. Sobra decir que también habrá visita a un par de restaurantes que creo no tienen mala carta de vinos.
Cuando me quedé encargado de organizar este fin de semana me planteé incluso la opción de Cantabria,pero me fallaba el tema de bodegas, pues salvo una de Liébana donde hacen un tinto que se llama Lusía (la de Picos de Cabariezo la descarté cuando estuve en navidades) y la de Ribera del Asón, no veía más opciones. Lo de restaurantes, en cambio, lo tenía a huevo: Cigaleña y Torruca/Cofiño.
Hombre en Cantabria hay varias bodegas visitables sobretodo en vinos blancos, pero todavía les queda mucho camino por delante para ofrecer unos vinos de gran calidad, eso si, en cambio en restaurantes os habrías resarcido a lo grande.
Pues nada, ya nos contarás lo de ese periplo y a ver cuando volvemos a coincidir ;-)
La verdad es que me sorprende mucho la cantidad de buenos restaurantes que hay en Cantabria. En el tema de bodegas sí que les falta un poco todavía pero una cosa compensaría la otra ;-)
Qué buena pinta tiene todo Juanjo!!
Suerte la tuya, que tu mujer conduce a la vuelta, la mía como mucho lo hace a la ida y rara es la ocasión que sucede eso ...
El Itsasmendi vendimia tardía está muuuuy bueno.
Saludos!
Hola Alberto, la verdad que no me puedo quejar para nada...siempre me anima a pedir el vino que yo quiero y ella se conforma con una copita. Así que siempre me lleva sano y salvo hasta casita :-))
Lo de los vinos dulces me está encantando. Éste no lo había probado y también me ha gustado mucho.
¡Un saludo compañero!
Desde hace tiempo lo vengo diciendo: en pocos sitios hay tanta cantidad de buenos restaurantes por metro cuadrado como en Cantabria. A una excelente cocina se le une una oferta de vino por lo general de muy buena calidad. En Vitoria contamos con media docena de buenos restaurantes, pero si quiero acompañar la comida con un ribeiro de nivel o un Loira, Jura, Borgoña, Jerez, etc. la cosa se complica mucho o directamente es imposible. Aquí las cartas las acapara el Rioja y en la mayoría de los casos con referencias de poco interés. La gente es muy reacia a pedir otras cosas, por lo que los restaurantes no se aventuran a ofrecer otros tipos de vinos.
Otro que a la próxima visita no se me escapa!
Enhorabuena por el comentario y el disfrute.
Saludos
Ada
Muchas gracias Ada, este merece la pena sin duda; intenta que sea un día con sol y ya verás qué vistas.
Un saludo.
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