Decía ramico: "Sin dejarse llevar por el caudal turístico de la ciudad, que en otros restaurantes se traduce en asados en cadena y trato al por mayor, creo que este restaurante mantiene una calidad y una atención al cliente más que aceptable."
Pues desafortunadamente ya no es así. Yo ví un local masificado, que repercutía en la atención al cliente y en la comida. Pedimos el menú degustación (que era muy simplón, judiones de La Granja con matanza de primero y, a elegir, cochinillo o cordero de segundos). Y el cochinillo, aunque con aspecto exterior crujiente y dorado, no estaba bien asado.Parecía más bien hervido en su interior. Debido a algún tipo de procedimiento de preparación industrial masiva (necesario seguramente para poder dar de comer a la cantidad de gente que allí había), conseguían una costra muy dura pero de buen aspecto, que envolvía una masa interna excesivamente reblandecida y llena de líquidos. Como si fuera un huevo y su cáscara. Es decir, incomible la capa de fuera y como hervido por dentro. No malo, pero sí mediocre. Los judiones estaban muy buenos, y el postre (la tarta llamada ponche segoviano con natillas y bola de helado)también. 32 euros costaba el menú. No fue una mala comida, pero esperábamos un poco más del local...
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