Un local en la zona de hoteles y ECI de Avenida de Francia; clientes sobre todo de trabajo. Comedor medio lleno.
Opciones de menú interesante por 12€ aunque sin pan, bebida y café. Por las noches menú de 20€. Carta de comidas muy amplia con muchas, muchas, opciones de arroces incluso algunos arriesgados. No vi carta de vinos.
Comedor bien vestido, con buena distribución de mesas, cuberteria y copas correctas; música ambiente correcta; buen cambio de platos y cubiertos. Muy buen servicio en sala por una sola persona, diligente, amable, rápido, con buen control de la sala: muy profesional.
Aperitivo por cortesía unas papas caseras, gruesas y bien fritas; no acepté el pan ofrecido. Me quedé con el menú, aunque me llamó la atención que de segundo plato solo había arroces o fideuá.
De primero: milhojas de bacalao: tamaño pequeño, bien presentado, escaso de bacalao, patata muy suave, ali oli en su punto.
Principal: arroz de espinacas y parmesano: servido en palla individual, amplia ración, base de verduras con espinacas cocidas, alguna pasa y sobre ello el queso parmesano fundido. Buen plato y arriesgado. Quien pide este plato no lo hace por las espinacas y no quiere que falte parmesano aunque arriesgues en intensidad de sabor. Yo le hubiera puesto un poco más, aun así estaba bueno y se apreciaba su presencia desde el centro de la mesa.
De postre una sugerente tarta del chef pero me ofrecieron fuera de carta, una crema catalana rellena de compota de manzana: la crema está mezclada con la compota dando una consistencia más líquida y melosa; el resto los ingredientes de la crema catalana; también le hubiera puesto más intensidad de manzana (opinión personal). Otras opciones de postre: helados y fruta.
Para beber y al pedir media de vino, solo se me ofreció una opción: Ceres crianza 2011, que resultó bueno; me hubiera gustado tener más opciones para elegir.
Un descafeinado muy bien hecho.
Un sitio que cumple tanto en menú como en carta, para comidas de trabajo o encuentro amoroso, con un buen ambiente y buen servicio.