El recuerdo que al final me va a perdurar del restaurante es la mala elección y/o situación de la mesa en la que nos ubicaron, máxime cuando quedaron otras mesas libres y que no llegaron a ser ocupadas. Parecíamos la mesa de servicio, ya que a ambos lados nos pusieron dos mesas auxiliares para depositar las bebidas pertenecientes a otras mesas. Al principio "sólo" había una operativa, pero despúes llegaron más comensales a los que pusieron en una mesa contigua a la nuestra y con la que había una escasa separación. Menos mal que nosotros ya estabamos acabando, pero un restaurante así tiene que cuidar mucho más estos detalles. En cuanto a la comida,la calidad es satisfactoria, pero hay algún plato como los huevos de corral que por mucho que lo querían revestir de grandeza o transcedencia no dejan de ser unos huevos fritos con patatas. Eso sí a 15€ la ración.
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