He vuelto a Maralba, después de la Estrella Michelín y he notado el cambio, tanto Cristina como Fran se han consolidado como profesionales seguros de lo que hacen y de lo que quieren.
Se nota una madurez, tanto en la cocina como en la sala. Que cada plato sea igual o mejor que el anterior es difícil, no hubo ningún altibajo. Pero que cada vino que Cristina te da a probar te sorprenda y además te sea desconocido, después de tantos años de descorchar botellas, es una gozada.
Si a todo esto le añadimos que es el restaurante con mejor relación calidad precio que conozco (44 euros el menú degustación), que más se puede pedir.
La noche de comer allí estuve soñando con los platos del menú.
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