Desde luego que siempre que voy a casa de Juan Pablo me sorprende mas. El ambiente es excepcional y la calidad de la materia prima cada vez mejor. Se nota que Juan Pablo cuida hasta el mínimo detalle. El servicio, llevado por un personal joven y muy amable, es magnífico. Rápidos y siempre atentos al mínimo detalle.
Esta ha sido la cuarta vez que hemos ido a comer en el último año y siempre nos hemos con un menú diferente y con unos platos fuera de carta que una altísima calidad.
Para esta comida nos pusimos en manos del metre que nos aconsejó de forma inmejorable.
Nos prepararon un pequeño aperitivo, una sopa fría de pan. Seguimos con un salmorejo de cerezas, unas mollejas de cebón, unos chipirones con arroz salvaje y canela ( increible el sabor )y por último un atún marinado.
El vino que elegimos fue el de la casa. La planta de bodegas Arzuaga.
Simplemente termina diciendo que el trato fue inmejorable y la comida mejor aún si cabe. Un restaurante que no me ha defraudado en ninguna de las ocasiones en las que he estado