Local con encanto, más una taberna bien montada que un restaurante, con aire folklórico e incluso taurino, muy nuestro.
Buenas tapas, jamón y lomo ibérico, croquetas caseras, mollejas de cordero rebozadas... y como plato principal un muy buen solomillo con medallón de foie como sombrero.
Fuimos un grupo de AMIGOS (en mayúsculas) foreros, Constan estuvo a la altura de un gran anfitrión, como lo que es. De los vinos no puedo hablar con objetividad, lo único, que tiene muy buenas referencias, lo digo porque fue algo especial y se bebieron vinos de otra "dimensión", unos que puso Constan (gracias a tí probé L'Ermita), y otros porque los trajo el ya bautizado como "rata", Salva (in vino veritas). En fin, excelente sobremesa y mejor compañía. Atención a los susodichos... Salva, Polen, Arancha, Jesús, Javier, Cayetano, el propio Constan, y un servidor. ¡Casi res!, para echarnos de comer aparte, vaya.