Desde hace bastantes años he venido acudiendo a este restaurante cada cierto tiempo, por comidas de trabajo o por gusto. Después de mi última comida, creo que no volveré más. Fue una comida de empresa antes de Navidad. La primera, en la frente: pagamos veinte euros por barba, o más, y nos sacan la cerveza en jarras de plástico. Los entrantes, escasos para todos los que éramos, comida de rancho (adobada con la cerveza en jarras de plástico), y ni siquiera tenían una presentación atractiva. Para el plato principal, nos dieron a elegir entre una carne y un pescado. Bueno, salvable por los pelos. De postre, el típico revuelto de tartas que te dicen que son caseras y vete tú a saber. Mucha decoración en el local pero mucho menos gusto e imaginación en la cocina. Vamos que por lo que pagamos hay muchos restaurantes en Valencia que ofrecen bastante más. Y no creo que puedan defenderse diciendo que en esta ocasión fue un menú cerrado y acordado porque en otras ocasiones he comido de carta y lo mismo. Siento ser duro, pero una vez tras otra me han defraudado y esta última fue el colmo.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.