Pocas veces un restaurante me ha sorprendido tanto. La experiencia muy recomendable. Peros solo dos, una carta tan breve que uno parece que va a una celebración de otro con un menú cerrado, y de otro, quizás un error mío, estaba empeñado en cenar con Champagne rosado y la oferta casi nula, y mi elección un desastre. Decía sorprendido, tu pides 2 o 4 platos y aparte te ponen !!5!! Entrantes, y dos postres. Todos excepcionales, y otras sorpresas como la soda con sabor de tomate, una cazuelita con setas, pera y un embutido que llevaba un toque de cebolla buenísimo, un boquerón extraordinario, una hueva curada con pimentón y mahonesa de almendras,..... Y los platos, una sepia celestial, un arroz que llaman brut con unas texturas que te vuelven a sorprender, lo imaginas seco y al meter el tenedor un caldo buenísimo, aun me pregunto como no se mezclan. El cordero a 62 grados durante 36 horas, lo malo es que era lo ultimo y ya no podíamos casi, pero lo suficiente para apreciar ese manjar. El primer plato no recuerdo su nombre era un pescado crudo perfectamente preparado. Se me olvidaba uno de los platos mas sorprendentes, hígado de salmonetes con una salsita deliciosa. Los 2 postres extraordinarios, melocotón de Calanda con agua de rosas, otro momento celestial y el otro, helado de calabaza, que aunque su sabor no iba demasiado a mis gustos reconozco su excelencia. Las tres camareras, muy amables y profesionales, y el jefe de cocina, extranjero, no lo podía negar, era quien hacia la comanda. La sumiller también se ocupaba del servicio a las mesas. La amabilidad es su calificativo. El precio muy ajustado. Solo que el Champagne hizo subir mucho la cuenta, y encima no esta bueno, El local memorable, pero agradable. Muy recomendable