Tras disfrutar de una mañana recorriendo parte de la provincia de Soria y buscando sobre la marcha sitio para comer, encontramos este bar restaurante en Navaleno, situado en la misma carretera que cruza el pueblo, sin pérdida.
Respecto al local, se trata de un bar clásico y popular, pues es la primera visión que tienes al entrar, pero al fondo tiene un comedor que personalmente me parece, en conjunto, muy correcto y digno. Sin alardes estéticos ni ostentosos, más bien sencillo y familiar. Pocas mesas, bien vestidas, menaje curtido en algunos elementos pero cumplidor. Sillas cómodas. Música orquestal de fondo agradable.
Acomodados con simpatía, dos rápidas y frías cañitas para intentar contrarrestar el seco calor que pillamos ese día por la zona. Nos ofrecen la carta y nos explican las dos setas frescas que disponían debido a las lluvias recientes para poderlas preparar fuera de carta. Tras pegar un vistazo decidimos de la siguiente manera:
Aperitivo cortesía de la casa:
Sandía Plancha con Helado de Tomillo y Sopita de Tomate y Frambuesa. Ligero, refrescante y curioso. Trampolín.
Entrante compartido pero emplatado de forma individual:
Senderuelas sobre Parmentier con Huevo a Baja Temperatura. Completaban el plato unas verduritas (zanahoria, ajitos tiernos, apio, calabacín…) con perfecto punto de cocción y flores de saúco. Terreno.
Principales:
Hamburguesas de Secreto Ibérico con Rebozuelos. Se acompañaban de yogur de hongos, pétalos de rosa y mostaza. Variación del plato original de la carta que hicieron sobre la marcha para que probásemos las otras setas frescas que tenían. Sabrosa la carne y tremendos los hongos. Toque y detalle.
Carrilleras de Cerdo Ibérico en su Jugo con Tirabeques, Crujientes de Queso y Crema de Castañas. Tan solo lo probé pero suficiente para notar el poderío que transmitía el plato. Empuje y delicadeza.
Postre compartido y emplatado individualmente:
Croquetas de Chocolate Líquido con Helado de Plátano y Migas Crujientes Dulces. Cómo me gusta esta combinación que se acompañaba con esas migas, que a pesar de ser dulces equilibraban el bocado para no llevarlo al terreno empalagoso. Pensado.
Como pan, una rebanada gruesa sabrosa de dura corteza y tierna y esponjosa miga.
Por la tarde más coche, así que… botella de agua para beber.
Un café bastante mejorable completó la comida.
El servicio por parte de un solo camarero que se las apañaba la mar de bien para llevar todas las mesas del pequeño comedor.
En resumen, grata sorpresa que supuso una agradable comida, en un entorno aceptable y correcto, donde fue posible degustar algunas setas en pleno verano manejadas con mucha pericia. Simpatía y familiaridad en el trato, manteniendo la compostura en todo momento, proporcionando buenos y aprovechables consejos que se materializaban en hechos al disfrutar de los platos presentados. Merece una paradita si pasas por la zona, aún más si es en plena temporada de setas.
Croquetas de Chocolate Líquido con Helado de Plátano y Migas Crujientes Dulces
Carrilleras de Cerdo Ibérico en su Jugo con Tirabeques, Crujientes de Queso y Crema de Castañas
Senderuelas sobre Parmentier con Huevo a Baja Temperatura
Si además tienes suerte y te toca frente al gran ventanal las vistas son muy verdes y agradables.
Suerte que, pese a pedir un postre a compartir, el emplatado fue individual y cada uno se comió sus 3 gomis ;-P
No chupé el plato por vergüenza, qué buenooooorrrrrr!!1
Es una provincia con mucho encanto en sus paisajes. Hasta este verano no la conocía.
La palabrita a veces cuesta de salir, pero me gusta porque con ella intento englobar todas las sensaciones que me ha provocado el plato.
Un abrazo y felices vacaciones!
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.