Por casualidad, decubrimos este restaurante una noche muy lluviosa y sin plan a la vista... desde luego fué todo un acierto, Nos sorprendió el local minimalista y limpio y también su carta que nos descubrió tapas típicas muy mediterranéas que ni conociamos como la pericana y los figatels... es cierto que las raciones son algo escasas pero tuvimos la oportunidad de probar cosas nuevas y el precio no estuvo mal. 21 € por pax.
Tan sólo dos observaciones, a pesar de que quedamos impactados esplendida atención al cliente y a pesar del nombre del restaurante no nos acertaron el vino.. uno de Jumilla algo cabezón... y por otra parte una pena que no se pueda fumar, aunque estoy a favor de los no fumadores y lo comprendo. Volveremos seguro!!!
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