Año y pico despues y superando los 20ºC en pleno octubre, volvemos a visitar este restaurante.
Esta vez comimos en el comedor interior, paredes de ladrillo, techos abovedados con dos enormes tragaluces, en el centro de la sala se puede ver un antiguo pozo cubierto con una losa de vidrio, mesas de diseño con suficiente separacion, vajilla y cuberteria de calidad y cristaleria correcta.
Para compartir pedimos una terrina de foie 18€, muy buena, acompañada de panecillos con pasas, nueces y cebolla caramelizada y carpaccio de solomillo 12,5€, muy flojo, carne bastante sosa e insulsa.
De segundos, tartar de atun 19€, muy logrado, acompañado de una especie de allioli y de otra salsa de pepino y mango.
Atun rojo soasado con salsa de soja 18€, tambien bastante rico y con buen punto del pescado.
De postres coulant de chocolate con salsa de cafe expreso y canela 5,50€, muy rico y helado de yogurt 5,50€ tambien rico.
La carta de vinos la encuentro algo mas escueta que la anterior visita, aunque sigue manteniendo referencias bastante interesantes, esta vez optamos por Benito Santos Terra de Cálago 2010 a 16€, servido en cubitera y con bastante atencion de rellenar las copas.
Una cosa que no me gustó es que me clavaran 5,30€ por una botella de agua, llamese Fiji o Jesucristo bendito.
No tomamos cafes ya que la cria se puso muy pesada.
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