Del entorno ya han hablado mis predecesores y sólo cabe corroborar todo lo dicho: salón amplio, buenas vistas, mesas amplias, mantelería, vajilla y cuberteria correctas, servicio muy atento... Gran restaurante en este aspecto.
Tomamos el menú del día que incluye varias entradas en bocaditos (ensaladilla rusa, hojaldre con paté, pelotita de puchero, brandada de bacalao, queso frito con mermelada de arándanos), una ensalada, sorbete de limón, un segundo a elegir (yo tomé rrollitos de merluza con calabacín y salsa tártara), un postre a elegir entre cuatro opciones (muy simples), pan, bebida y café (no recuerdo si entraba o no el café): 15 €!!!! A ese precio resulta difícil creerlo. Todo está perfecto, sin florituras ni calidad excepcional, pero mucho más que correcto: bien presentado, fresco (lo fresco), caliente (lo caliente)...
Tomamos el blanco que nos ofrecieron con el menú (no recuerdo) y se acompaño con cubitera y servisio en las copas la primera vez. Aún así, no me veo en condiciones de valorar el servicio del vino, pues ni tan sólo ojeé la carta. Vi decantar en sala un par de botellas de Santa Rosa lo cual indica que cierto cuidado al vino sí se le da.
Habrá que repetir y porbar "a la carta"
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