Tras un día caluroso y las pertinentes excursiones en La Rioja nos acercamos a reponer fuerzas a Echaurren.
Debido a la demora en el comentario seré breve esbozando unas pinceladas y la sensación global.
Optamos por el Menú Tierra, que consistía en un menú degustación con lo mejor de la cocina tradicional del Echaurren (45 euros + IVA):
~ La terrina de queso de cabra con aceite de miel de brezo y costra de sésamo. Entrante de los de untar y untar pan.
~ Las croquetas de Marisa de jamón y pollo. Cuatro en total. Sencillas, ricas, suaves y cremosas.
~ Nuestro potaje del día. Una especie de patatas a la riojana con fundamento y en abundancia.
~ Merluza a la romana confitada a 45° sobre pimientos asados y sopa de arroz. Pescado en su punto rebosante de ternura, en mi opinión, algo escaso de pimiento.
~ Albóndiga de la abuela sobre parmentier de patata y trufa. Para finalizar una jugosa bola de carne de buen tamaño impregnada de aromas y sabores.
Y de postre, Tosta templada con queso de Cameros, manzana reineta y helado de miel. Perfecto colofón, de los que con tan solo recordarlo "se me hace la boca agua". Tremendo!
Correctos cafés para finalizar.
Para beber, y puesto que había que conducir, tomamos agua fresca de manantial servida en una jarra que no cobraron aparte. Se agradece.
Servicio correcto y serio, en mi opinión, ataviado con uniformes de corte demasiado clásico.
Local amplio con grandes ventanales decorado con cortinas, paredes y demás que nuevamente me transportaron al clasicismo. Eso sí! plantita natural sobre cada mesa. Esos detalles me gustan...
En definitiva, restaurante con solera que ofrece una cocina tradicional riojana con pequeños guiños de modernidad, entiendo que debido a la influencia innovadora de los hijos de Marisa y Félix.