Visita fugaz desde Madrid con la intención de probar el mejor cochinillo de Segovia y éxito rotundo, no solo por el cochinillo. Reserva de una mesa para 4, con una semana de antelación, tuvimos que llamar indicando que nos demorábamos y nos mantuvieron la reserva unos minutos pese a haber unas 40 personas esperando al acecho o segundos turnos.. el local enorme, varios salones bien distribuidos, sorprende la capacidad para servir cada plato en el tiempo adecuado pese a la gran cantidad de comensales.
Entrante de la casa consistente en Ventresca de bonito con cebolla y aceitunas negras.
Pedimos Jamón ibérico “Gran Reserva D.O. montanera 2005” con pan de llamera y "Foie de pato” fresco y gratinado con ciruelas pasas y reducción de vino tinto, este último simplemente exquisito, ambas raciones generosisisisisimas!
Para continuar dos comensales nos decantamos por el cochinillo, sabor a raudales, carne que no necesita de cuchillo por su ternura y piel crujiente. Un plato de "presa de ibérico a la brasa con queso suave fundido y jugo de trufa", sin palabras, al igual que el "frite de corderito lechal deshuesado con ajos y berenjenas crujientes".
Todo esto regado con el consabido Pago de Carraovejas, 2 botellas "tinto autor José María" cosecha de 2007 a recomendación del maitre tras haberle pedido el crianza 2006, recomendación sorprendente que se agracede en el paladar y en el bolsillo. Temperatura idónea y copas "bien". El servicio atento y difícilmente mejorable, familiar incluso el mismisimo Jose Mª. Si a todo esto añades el ritual del corte del cochinillo con platos, que es todo espectáculo, convierte a este restaurante en una experiencia digna de vivir en alguna ocasión.
De postre: "natillas conventuales y crujiente con nueces de Castroserna" y "tarta de queso suave con arándanos al estilo de Ismael Oter".
Mas aguas y cafés, 180€ iva incluido.
Si que entra si, a nosotros ya nos lo pronosticó Jose Mª en una agradable tertulía para conseguir vino para llevar, no se equivocaba cuando dijo que en un par de días notaríamos un vacío en el estomago y que el paladar nos pediría cochinillo y Carraovejas.. por suerte de este 2º me traje unas cuantas botellas :P
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